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SALVADOR DE BAHIA

 

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Información General:

Salvador es una ciudad de paisajes idílicos y bellezas naturales que encantan al observador más exigente. Famosa por su historia, por el legado dejado por pueblos de otros continentes, por su mezcla cultural, sincretismo religioso y por la hospitalidad de su gente.

Capital en constante ebullición cultural, posee un patrimonio histórico y arquitectónico inigualable. Matriz nacional de la armonía entre lo antiguo y lo moderno, posee facilidades para trasladarse desde un atractivo histórico hasta sus hermosas playas, en modernas avenidas.

Dispone de una excelente infraestructura para atender todos los gustos y exigencias. Los turistas se sorprenden con la variedad de opciones, pudiendo apreciar un espectáculo de "capoeira" (danza ritual simulando juego y lucha) o subiendo a la Ciudad Alta en el elevador Lacerda, el mayor del Brasil, y desde allí apreciar una fascinante vista de la Bahía de Todos los Santos.

Las manifestaciones folclóricas de diversos orígenes, encantan a nativos y turistas. La fe del bahiano se percibe en el ciclo de fiestas populares, que impregna a toda la ciudad desde la mañana hasta la noche, principalmente en el verano.


Playas:

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Tiene 50 km de playa distribuidas entre la ciudad alta y la ciudad baja, desde Inema, en el suburbio ferroviario, hasta la playa de Flamengo, en el lado opuesto de la ciudad.

Mientras las playas de la ciudad baja son bañadas por las aguas de la Bahía de Todos los Santos (es la bahía más extensa del país, con 1.052 kms.), las playas de la ciudad alta, desde el Farol da Barra hasta Flamengo, son bañadas por el océano Atlántico. La excepción es el Puerto de la Barra, única playa de la ciudad alta que está ubicada en la Bahía de Todos los Santos.

Esta distribución colabora con la gran diversidad ecológica de las playas de la capital: varían desde ensenadas calmas, ideales para la práctica de la natación, los deportes a vela, el buceo y la pesca submarina, hasta las que son de mar abierto y tienen oleaje fuerte, muy concurridas por los practicantes de surf.

También hay playas rodeadas de arrecifes que forman piscinas naturales de piedra que son ideales para que los niños se bañen.

Las playas de la ciudad baja y del suburbio ferroviario de Salvador son de aguas calmas y sin olas. A orillas del mar, diversos puestos venden bebidas y comidas típicas y en sus amplias aceras es posible practicar aerobismo y caminatas o sentarse para contemplar la belleza de la Bahía de Todos los Santos.

Entre las playas de mayor importancia en la Península de Itapagipe, están Ribeira, Cantagalo, Roma, Boa Viagem y la Ponta de Humaitá, desde donde se puede ver una bella puesta del sol. En los suburbios, las playas más famosas son Itacaranha, São Tomé de Paripe e Inema, que también son de aguas tranquilas.

En la costa de la ciudad alta hay playas con arrecifes y ensenadas, así como de mar abierto y olas fuertes. La costa de la ciudad alta posee una infraestructura para atender a los bañistas con pistas para ciclismo, aerobismo, sanitarios y puestos para la venta de comidas típicas y bebidas. En playas como Amaralina, Rio Vermelho e Itapuã, se encuentran las baianas de acarajé, que tienen sus puestos de venta en estas tradicionales playas.

A continuación, algunas características particulares de algunas de las playas mas destacas, ordenadas de Este a Oeste:

Flamengo: Localizada entre las playas Stella Maris e Ipitanga, se destaca por tener mucho movimiento. Cuenta con una excelente infraestructura que incluye algunos de los mejores puestos de comida de Salvador y pequeñas cabañas que se alquilan por temporada. El mar presenta trechos con arrecifes que durante la marea baja forman piscinas naturales. El surf es practicado, debido a las altas olas en algunos puntos de esta playa.

Stella Maris: Ubicada entre la playa de Flamengo e Itapuá, distante 24 kms. de la ciudad. Mar de aguas templadas de color esmeralda, olas fuertes en las mareas altas y piscinas naturales en la marea baja. Muy frecuentada para la práctica de surf, jet- sky y bodyboard.

Itapuá: Playa con palmeras, formaciones rocosas, aguas tranquilas y olas suaves, protegida por arrecifes que forman piscinas naturales. Alcanzó fama internacional con la famosa composición de Vinicius de Moraes: "Uma tarde em Itapuã". Presenta bares de playa bien equipados, donde se sirven óptimos pescados, platos típicos y el "acarajé". Se sugiere visitar entre el trecho de la playa de la "Rua K" y del "Farol de Itapuã", que presenta mayor infraestructura.

Pituba: La playa más poblada de Salvador, a 10 kms. del centro. Cerca del lugar donde los pescadores guardan sus embarcaciones se encuentra la mejor zona para bañarse, debido a la presencia de arrecifes, mar calmo y piscinas naturales. Do Rio Vermelho: En otras épocas las familias de Salvador la preferían para veranear, pues tiene un atractivo irresistible. Es además donde se realiza todos los años, el día 2 de febrero, la "Festa de Iemanjá" - Fiesta de la Reina del mar. Está ubicada a 9 kms. del centro.

Ondina: Situada en el barrio del mismo nombre, a 7 kms. de la ciudad de Salvador. Recibió este nombre por tener piscinas naturales esculpidas en las piedras por un habitante del barrio. El mar es calmo y propicio para el descanso las personas de todas las edades. Posee gran cantidad de palmeras y lugares para práctica de deportes. Do Farol da Barra: Se encuentra a 5 kms. del centro, protegida por arrecifes, con pequeñas olas y piscinas naturales en marea baja. Es la puerta de entrada a la Bahía de todos los Santos.


Actividades:

Buceo:

Las aguas claras y calientes, con una temperatura media anual de 26º y una visibilidad que llega a los 20 mts., aun en invierno, pobladas por una fauna rica y una vegetación exuberante, en medio de magníficas barreras de coral, concretan la fantasía de buceadores experimentados y aquellos que se inician en esta práctica deportiva.

Además de las bellezas naturales submarinas, la ciudad tiene el mayor número de naufragios registrados en Brasil. Algunas ruinas de antiguos navíos están cerca de la playa, accesibles para los que recién se inician.

Se ofrece personal especializado para bautismo, incluyendo el viaje en barco con todo el equipo necesario. Mas información en el portal oficial de Buceo de Salvador: www.mergulho.salvador.ba.gov.br Surf:
La mayoría de las playas son aptas para esta actividad, en especial "Praia do Farol da Barra" "Praia de Ondina" y "Stella Maris"

Windsurf:
Aprovechando el clima y la belleza de la Bahía de todos los Santos, esta actividad se practica en casi toda la costa, especialmente en la playa de Itapuá.

Caminatas:
Recorriendo el centro histórico, las calles del "Pelourinho" y las plazas más importantes. (Ver "Lo que no se puede dejar de ver").

Deportes náuticos:
Para el turismo náutico, se creó, en las proximidades del Elevador Lacerda, una gran Marina privada con capacidad para 300 embarcaciones de diversas esloras. Tambien existe el Centro Náutico, que posee una buena infraestructura y tiene diferentes tipos de embarcaciones.

Dicho centro es administrado por el gobierno del Estado y tiene como objetivo promover las actividades náuticas en el Estado de Bahía.

Regatas tradicionales como la de Saveiro João das Botas y las oceánicas internacionales Rally Les Lle du Soleil y Honk Kong Chanllenger se realizan, todos los años, en Salvador.

Barco:
Por la Bahía de todos los Santos, deleitándose con sus islas, la hermosa vista de la ciudad y sus playas.

 

Atracciones de Salvador:


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Centro Histórico

La ciudad de Salvador fue declarada Patrimonio Histórico de la Humanidad, por UNESCO. La capital figura entre las 101 localidades en el mundo que mejor preservan su patrimonio, integrando la Organización de las Ciudades del Patrimonio Histórico Mundial.
Salvador de Bahía posee peculiares características por haber sido la primera capital del país, el casco viejo del centro histórico de Salvador preserva el mayor conjunto arquitectónico de los siglos XVI, XVII y XVIII.

El patrimonio histórico de la ciudad se constituye en uno de los más ricos legados de su trayectoria de siglos y reúne caserones, edificios, casas, capillas, iglesias, basílica, palacios, palacetes, parques, terreros de candomblé y mansiones, además del refinamiento de los azulejos portugueses y reliquias en metales preciosos que adornan estos lugares.

Rodeadas por la vasta actividad cultural que se desarrolla en el lugar, a lo largo de sus cuestas y calles pavimentadas con adoquines redondeados (llamados "cabeza de negro") se han registrados importantes episodios de la historia brasileña. El área que determina el Centro Histórico de Salvador abarca los primeros límites de la ciudad fundada por Thomé de Souza, desde la plaza Castro Alves hasta Santo Antônio Além do Carmo.

Se divide en tres áreas principales: de la plaza Municipal al Largo de São Francisco, Pelourinho y Largo do Carmo, finalizando en el Largo de Santo Antônio Além do Carmo.

Entre sus atractivos, merecen destacarse las plazas Municipal y de la Sé, el Elevador Lacerda, la Cámara Municipal, el Paço Municipal, el Palacio Rio Branco, la Santa Casa e Iglesia de la Misericordia, el Palacio Arzobispado, la Catedral Basílica, el Terreiro de Jesús, el Largo do Cruzeiro de São Francisco, el Pelourinho con sus iglesias, tiendas y plazas, y finalmente, el Largo do Carmo donde está el Fuerte de Santo Antônio y el gran conjunto religioso formado por la iglesia y convento de Nossa Senhora do Carmo y por la iglesia de la Ordem Terceira do Carmo.

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Plazas destacadas:

Da Sé: En este sitio a partir de 1553, se construyó la vieja iglesia episcopal de Bahía, uno de los más suntuosos templos de las Américas en la época. En 1933 la "Igreja da Sé Primacial" fue demolida para la implantación del sistema de vehículo tranviario caracterizándose como principal terminal de transporte urbano de la ciudad por largo tiempo.

Da Piedade: Consolidada en la Segunda mitad del siglo XVII la "Praça da Piedade" participó de importantes momentos de la historia: En 1917 vió nacer la sede del Gabinete Portugués de Lectura y la Iglesia Nueva de San Pedro. Pasados más de trescientos años, la plaza mantiene su belleza e importancia histórica.

Castro Alves: Fue uno de los primeros límites de la antigua Salvador bautizada con el nombre del poeta Antônio de Castro Alves y escenario y corazón del carnaval de Salvador, la mayor manifestación popular del Brasil. (Mas información en "Fiestas populares")


Bahia Sol: El lugar especialmente equipado para discapacitados, fue el pionero del género en el país. El área abarca 4.334 m2 destinados al tratamiento fisioterapéutico complementario, práctica de deportes, descanso y recreación de la comunidad, en especial a los portadores de deficiencias físicas. La plaza posee un complejo polideportivo para la práctica de basquet, voley y otros deportes en silla de ruedas.


IMPERDIBLES

 

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Pelourinho:

El emblemático conjunto arquitectónico de Salvador es Patrimonio Histórico y Artístico de la Humanidad. Recomendable visitarlo durante el día, y por la noche deleitarse con sus shows, boites, teatros, restaurantes y bares en la calle, disfrutando de una "Caipirinha" o cerveza, danzando al ritmo de la batucada.

Dispone de 600 predios restaurados, formando el mayor conjunto arquitectónico barroco de América. Museos e iglesias barrocas se esparcen por las calles sinuosas y en torno al "Terreiro de Jesús"; destacándose la Iglesia y el Convento de São Francisco, construída en el año 1587 y reconstruída en el siglo XVIII, ubicada en el Pelourinho, es una de las más ricas de Brasil y la más exhuberante de Salvador.

Considerada por algunos el más bello ejemplar del barroco portugués en el mundo, su interior está recubierto en oro y jacarandá con tallas con figuras de ángeles, animales, flores, entre otros. Los murales de azulejos portugueses, que narran la leyenda del nacimiento de San Francisco y su renuncia a los bienes terrenales, también son de estilo barroco.

La nave central y el transepto forman la cruz del Señor. La decoración pictórica en forma de estrellas, hexágonos y octógonos exaltan a la Virgen María, a la que los brasileños llaman siempre Nossa Senhora. En la sacristía hay 18 óleos que representan diversos momentos de la vida de San Francisco.


Iglesia de Nossa Senhora do Bonfim:

La construcción de la Iglesia duró 14 años y se inauguró en 1754. Sus torres fueron concluídas en 1772. La fachada, de frente al centro de la ciudad, está parcialmente revestida de azulejos blancos portugueses y la pintura del techo de la nave es una obra prima del maestro Franco Velazco.

La tradición de atarse una cinta en la muñeca con tres nudos repitiendo en cada uno de ellos un pedido, es sagrada entre los católicos y los practicantes del candomblé que llamaron al Señor do Bonfim "Oxalá", el Dios mayor de la religión africana.

El segundo jueves de enero después del día de Reyes, se realiza la procesión de bahianas acompañadas por el pueblo en una caminata de 8 kilómetros partiendo de la Iglesia de "N.S. da Conceição da Praia" en dirección a la iglesia do Bonfim.


Mercado Modelo:

Originalmente construído como predio de la Aduana en 1861, actualmente es el mayor polo de artesanías de Salvador, con más de 250 puestos de todo tipo de artículos populares.


Fuerte São Marcelo:

Inicialmente llamado de Fuerte de Santa María do Popolo, esta construcción militar es también conocida como Fuerte del Mar.

Su función era impedir el ataque de los corsarios a las naves ancladas en el puerto y la aproximación de armadas enemigas con alcance de tiro sobre los límites de la ciudad. Erigido, en 1650, por el ingeniero Felipe Guiton, sobre un banco de arena alejado de la playa, posee una planta de forma circular y una gran torre central cercada de aperturas grandes y estrechas de menor altura (donde eran instalados los cañones).

Pero, como los tiros rebotaban en la torre, alcanzando a los artilleros por las espaldas, se decidió, en 1812, construir un paredón externo más alto, en forma de anillo, con salas en su interior. Destacándose en el paisaje de la Ciudad Baja por su localización, en el medio del mar, y por la singularidad de su forma, recibió la denominación de "el ombligo de Bahía" por el escritor Jorge Amado.

Dentro del Fuerte se creó un espacio cultural con 14 salas para realizar exposiciones. Cuenta con un auditorio y restaurantes, destacándose el museo, donde el uso de recursos de tecnología digital y la simulación virtual, le permiten a los visitantes conocer mejor la historia, que es presentada mediante tres temas: Memorias del Mar, de la Ciudad y del Fuerte. Para vivenciar profundamente la historia, algunos de sus empleados visten réplicas de los uniformes usados por los soldados en 1640.


Elevador Lacerda:

Creado por el comerciante Antonio de Lacerda, idealizador de la compañía de transportes urbanos y primer operador de trenes del Salvador, el ascensor hidráulico de la Conceição, también conocido como Elevados do Parafuso - Ascensor del tornillo, ha estructurado la mobilidad entre la ciudad alta y la ciudad baja, siendo el principal medio del transporte entre los dos ambientes urbanos, conectando los 72 mts. que separa la plaza Tomé de Souza, en la ciudad alta y la plaza de Cayru, en la ciudad baja.

Sus 4 cabinas llevan a 128 personas en cada viaje.

Construído en 1873, el Elevador Lacerda posee un nuevo puesto de atención al turista, una moderna iluminación escénica, capaz de cambiar los colores del imponente monumento a medida que anochece.

Desde allí, es posible obtener una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad.


Farol da Barra: La imagen del Farol da Barra tal vez sea junto al Elevador Lacerda, una de las más conocidas de la ciudad. Salvador nació en la Barra y fue allí que el navegador Américo Vespucio descubrió en 1501 la Bahía de todos los Santos. La posición fue oficializada con la colocación del marco de la corona portuguesa donde hoy está situado el Fuerte y el Farol da Barra.

Dique de Tororó: Una de las más bonitas tarjetas postales donde se puden observar diversas esculturas de los dioses africanos llamados "Orixás", además de ser un lugar ideal para deportes y descanso.

Parque Metropolitano de Abaeté: Este inmenso patrimonio cultural y turístico compuesto por lagunas, dunas y vegetación nativa se encuentra en la zona de Itapuá. Famoso por sus leyendas y por inspirar canciones, el parque reúne servicio de restaurantes, bares, deportes, cultura, entre otras opciones.


Manifestaciones culturales:


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Folclore:

Transmitidas de generación en generación, las tradiciones folclóricas son una característica cultural de la ciudad de Salvador. La cultura popular congrega elementos artísticos de diversa procedencias, que ponen de manifiesto el carácter tradicionalista de estas representaciones, tales como:

Capoeira, arte marcial africana que se convirtió en danza a lo largo del tiempo; es el único deporte genuinamente brasileño, que se destaca en el escenario de la capital bahiana por la singularidad de su arte que une deporte, danza, música y lucha. Por toda la ciudad de Salvador siempre hay una ronda con ritmos de berimbaus, panderos y atabaques, y siempre hay alguien aprendiendo a jugar capoeira.

Afoxé: De origen Africano, presenta elementos ligados a la religiosidad del Candomblé, llevando AXÉ (energía positiva) a los festejos de los cuales participan. Es imposible no observar la belleza de los Filhos de Gandhy que, vestidos de blanco, desfilan por las calles y avenidas durante el Carnaval en un gran cortejo que, visto desde lo alto, parece una gran alfombra blanca.

Folia de Reis, La Fiesta de Reyes es una fiesta religiosa de origen portuguesa, que llegó en Salvador en el siglo XVIII. La fiesta anuncia la llegada del Dios Niño y se inicia después del día 24 de diciembre, extendiéndose hasta el día 6 de enero. En Salvador, la fiesta es tradicionalmente realizada en el barrio de Lapinha, con el desfile de un cortejo organizado por la comunidad local.

Maculelê, Esta manifestación de fuerte expresión dramática y practicada únicamente por hombres que danzan en grupo, golpeando bastones de madera, acompañando el ritmo de los atabaques y al sonido de cánticos de lenguaje popular o en dialectos africanos, acompaña los corros de capoeira y show folklóricos.

Samba de Roda, manifestación de origen angoleña que se baila en corro. Surgió a partir de la unión de muchos elementos de la danza de los diferentes pueblos africanos en una especie de intercambio cultural. La coreografía es acompañada de música al compás de ritmos tradicionales, y fue utilizada como diversión por los africanos durante el período de la esclavitud.

Los martes, la ciudad de Salvador ofrece algo más: El gran movimiento del Pelourinho se intensifica con espectáculos culturales y musicales, matizándose en un gran acontecimiento, la llamada "Terça da Benção". En este día, a partir de las 18 horas, se realiza la misa en la Iglesia de São Francisco y la misa en la Iglesia de Nossa Senhora do Rosário dos Pretos, ésta última, una prueba viva del sincretismo religioso presente en Bahía, por la mezcla del catolicismo y del candomblé. Cuando la noche llega, el Pelourinho se transforma en una explosión de música: Olodum realiza su ensayo semanal en su propio lugar y el proyecto Pelourinho Dia & Noite trae innumerables presentaciones en las plazas y largos.


Fiestas populares:

El año comienza con la procesión marítima de "Nosso Senhor Bom Jesus dos Navegantes", tradición que data de la mitad del siglo XVIII. Centenares de embarcaciones se desplazan por la Bahía de Todos los Santos, llevando la imágen de Bom Jesús desde la Iglesia de la "Conceição da Praia" hasta la Capilla de "Boa Viagem". Luego en la secuencia de festejos continúa el "Lavagem do Bonfim" que reúne todos los años a miles de personas vestidas de blanco, en una kilométrica procesión.

El día 2 de febrero también en la playa, en un despliegue fabuloso, los adeptos al "candomblé", acompañados por el el pueblo y turistas rinden homenaje a "Yemanjá", la Reina del Mar.

El climax festivo de Bahía es el Carnaval. Como una correntada de la que nadie quiere huir, los "tríos eléctricos", camiones sobre los que se montan amplificadores de audio y un escenario en el que tocan las bandas, recorren tres circuitos oficiales. Atrás de ellos, más de dos millones de personas recorren bailando y saltando 25 kms., de calles y avenidas. El circuito Osmar va de Campo Grande hasta la plaza Castro Alves, en el centro de la ciudad; el Dodô, desde el Farol da Barra hasta Ondina, a orillas del mar; y el Batatinha pasa por el Pelourinho.

El primero es el más antiguo y por el desfilan los blocos (corsos) más tradicionales de la fiesta. En el Dodô, sobre el que se ubican los palcos de los artistas famosos, la fiesta empieza a animarse al caer la tarde y se prolonga por la noche hasta la madrugada. Mas información en www.carnaval.salvador.ba.gov.br.

 

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Gastronomia:

Los indios plantaban maíz y mandioca, con los que fabricaban pirão (especie de puré resultado de la mezcla de la harina hecha de la raíz de la mandioca con agua o caldo), beijú (especie de galleta hecha con harina de mandioca) y bebidas fermentadas para acompañar comidas a base de pescado o caza. Los portugueses llegaron trayendo sardina, bacalao, los estofados de carne de buey con legumbres y los dulces finos.

Con la llegada de los negros, la cocina colonial conoció la pimienta malagueta, el quiabo (especie de legumbre) y el aceite de dendê (árbol nativo). De la mezcla de los hábitos alimentarios de esas tres etnias nació la cocina bahiana, que reúne aproximadamente 50 tipos de platos diferentes. Por lo tanto, buena parte de la diversidad de la culinaria bahiana se debe a la cultura africana y, principalmente, a la religión del Candomblé. Platos famosos como el carurú, mungunzá, bobó de camarão y el acarajé, entre otros manjares, son adaptaciones de la comida sagrada de los Orixás.

El acarajé, el más famoso manjar de la rica culinaria afro-baiana, es una croqueta frita en aceite extraído de la palma, que se sirve con salsa picante y camarones secos. En diversas esquinas de la ciudad, se encuentra una baiana típicamente vestida, con su tabuleiro. Algunas de las más famosas quituteiras de la ciudad están situadas en el barrio bohemio e intelectual de Rio Vermelho, donde es ideal para disfrutar un final de tarde.

En los mercados populares de Salvador es posible encontrar barracas en donde son vendidos los platos típicos de la senzala. En el Mercado de las Sete Portas, se conserva la tradición de comer mocotó los viernes por la noche desde los años 40, cuando fue inaugurado. En los restaurantes del Mercado Modelo es posible encontrar tanto el sarapatel como las moquecas y frigideiras (especie de tortilla hecha con pescados).

En la Feria de São Joaquim y en los Mercados de São Miguel y Santa Bárbara, se encuentran barracas en donde se venden diversos platos de la culinaria bahiana. En las playas, también se puede encontrar platos típicos como los escaldados de caranguejo (cangrejo hervido) y ostras. En áreas de la ciudad como el Pelourinho y la costa se concentran los restaurantes de comida típica, con una gran variedad de platos a base de aceite de dendê.

Sin embargo, no sólo de moqueca vive el bahiano. Quien viaja a Salvador también encuentra una infinidad de restaurantes de cocina internacional como la italiana, japonesa, china, francesa, mejicana y árabe, entre otras. La ciudad también posee diversos restaurantes de comidas regionales, destacando la culinaria mineira, del Estado de Minas Gerais y sertaneja, de la región del Sertão (interior).

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