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POLINESIA

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PRESENTACION POLINESIA


Las islas del Pacífico situadas al sur del trópico de Cáncer se agrupan en Melanesia, Micronesia y Polinesia. Su población está en torno a los 1.9 millones pero más del 15% de los isleños viven en otros países, Nueva Zelanda (210.000), Estados Unidos (154.000) y Australia (65.000).

Melanesia (islas negras), incluye Nueva Guinea (dividida en Papúa Nueva Guinea e Indonesia), Nueva Caledonia, Zenadh Kes, Vanuatu, Fiyi e Islas Salomón.

Micronesia (islas pequeñas), incluye las Marianas, Guam, Isla Wake, Palaos, Islas Marshall, Kiribati, Nauru y Estados Federados de Micronesia (muchos de estos se sitúan al norte del Ecuador).

Polinesia (muchas islas), incluye, entre otras, Nueva Zelanda, Hawai, Rotuma, Midway, Samoa, Samoa Americana, Tonga, Tuvalu, Islas Cook, Polinesia Francesa y la Isla de Pascua.

Hay dos tipos principales de islas: las llanas de formación coralina como Tahití y las elevadas de formación volcánica.

 

La Polinesia Francesa es una colectividad de ultramar francesa en el océano Pacífico sur. Está formada por varios grupos de islas, la más famosa Tahití, en las Islas de la Sociedad, que es también la más poblada y lugar donde se encuentra la capital del territorio (Papeete)


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Actividades Polinesia

Tahití y sus islas no se reducen a un edén de playas de arena fina; son ante todo un destino lleno de emoción, un auténtico paraíso para los amantes del mar y las actividades al aire libre. Un lugar donde hacer realidad tus sueños con total libertad.

 

ACTIVIDADES TERRESTRES


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-Excursiones a pie. Las riquezas naturales de las islas son un tesoro para los amantes del senderismo, gracias a la infinita diversidad de senderos de todos los niveles de dificultad.

-Safari en 4x4. Recorriendo pistas por montes, valles y picos, para descubrir parajes intactos e imponentes cascadas. Pueden ser de unas horas de duración o de una jornada.

-Excursiones temáticas. Guías locales especializados en botánica ofrecen rutas por los salvajes interiores de las islas altas, donde se concentra el mayor número de especies de plantas.

-Cañones y escalada. Emocionantes experiencias de canyoning en tubos de lava y a través de ríos y manantiales de agua dulce.

-A caballo. Galopando por extensas playas y estrechos senderos de montaña.

-Visitar museos e iglesias. Las colecciones del museo de Tahití y sus islas guardan hermosas sorpresas que permiten comprender la extraordinaria historia y las raíces de la cultura isleña.

-Algo que no sabe mucha gente es que Tahití y sus islas tienen unos increíbles campos de golf.

 


 

UN OCÉANO DE DEPORTES


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Las translúcidas aguas de las lagunas, su óptima temperatura, y la multitud de peces convierten a Tahití y sus islas en un lugar ideal para el buceo.

-Inmersiones. Posee el acuario natural más rico del planeta y un mundo mágico de arrecifes de coral. Sus innumerables spots le convierten en un centro mundial del submarinismo.

-Delfines y ballenas. Ver y nadar junto a estos cetáceos tan cerca como nunca antes en nuestra vida.

-Experiencias irrepetibles. Excursiones en embarcaciones con el fondo de cristal, paseos en piragua, picnic en “motu” (islotes desiertos), nadar entre los inofensivos tiburones de las lagunas…

-Para los amantes del surf las mejores islas son Tahití, Moorea y Huahine, aunque es posible practicar surf de arrecife en todas las islas.

-Emociones fuertes. Funboard, surf, skysurf, motos de agua, windsurf, ski acuático.

-Parasailing. Los más osados podrán sobrevolar los arrecifes y ver desde el cielo la espectacular gama de colores y los contrastes entre el mar y la tierra.

-Canoas, kayaks, piraguas con balancín. Para explorar las lagunas en el medio de transporte tahitiano más antiguo.

-Veleros, catamaranes, yates. Compañías de chárteres náuticos ofrecen alquileres a la carta (con o sin patrón, para un fin de semana o varios días).

-Pesca en alta mar. Atunes, meros, peces espada… hacen del Pacífico Sur un lugar privilegiado para la pesca.

-Un barco de lujo (como el M/S Paul Gauguin) y yates de menor tamaño ofrecen cruceros para descubrir las Islas de la Sociedad y las Islas Tuamotu (es el caso de Tu Moana, Haumana). Siempre dotados de las mejores comodidades, seducirán a todos los que se embarquen es estas travesías a la carta de 4-5 días. Otros cruceros tipo “Robinson”, “ecoturismo”, “inmersión” o “surf”, organizados a bordo de yates o catamaranes de gran confort (Archipels Croisiéres), acercan los encantos de estas suntuosas islas. Para los que quieran aventurarse a descubrir las enigmáticas Islas Marquesas, el carguero mixto Aranui 3 les permitirá vivir una experiencia única.

-En las principales Islas de la Sociedad tienen su base charters náuticos, algunos dedicados a la pesca deportiva de altura y otros a los cruceros de lujo privados. Según nuestras preferencias, estas embarcaciones ofrecen excursiones de una jornada con comida a bordo, paseos para observar ardientes puestas de sol, cruceros más largos o salidas para pescar atunes, meros, peces espada, etc.

-Las compañías de veleros o catamaranes con base en Tahití o Moorea y, principalmente, en las Islas de Sotavento (Tahiti Yacht Charte, Sunsail y The Moorings son algunas de ellas) ofrecen la posibilidad de alquilar embarcaciones con o sin patrón o tripulación, durante un fin de semana, varios días o, lo más frecuente, una semana.

 

 

Bodas y Lunas de miel Polinesia

 

Tahití y sus islas comparten el aroma del romanticismo, bellos entornos y momentos que es inconcebible no compartir en pareja. Luna de miel, aniversario de boda o regalo romántico, son momentos ideales para dejarse llevar por los encantos de las islas.

LUNA DE MIEL

Destino ideal para pasar una luna de miel, no hay nada más idílico que declararse amor eterno entre el cielo azul, el horizonte infinito y los mares cristalinos y tibios… o bien en piragua sobre la laguna turquesa mecidos por la ligera brisa y rodeados de peces multicolores que danzan en torno a los corales, admirando la ardiente puesta de sol en tonos malva y oro… Las bodas tradicionales recrean antiguos ritos tahitianos, festejos sagrados acompañados de flores y sensuales músicas y danzas; un ambiente que contribuye a que estos instantes queden grabados en nuestra memoria para siempre.

CASARSE EN TAHITI Y SUS ISLAS

Para los extranjeros, el artículo 58 de la ley nº 2009-594, aprobada el 27 de mayo de 2009, permite el matrimonio de dos personas cuya nacionalidad no sea francesa ni residentes en Polinesia Francesa, en la comuna de su elección y sin requisitos de residencia. Los futuros cónyuges deben presentar los documentos requeridos con un mínimo de un mes y diez días de antelación a la fecha de matrimonio prevista. Información sobre la documentación necesaria, además de todas las prestaciones de servicios disponibles para asegurar a los futuros esposos una ceremonia matrimonial inolvidable, están disponibles en www.mariage.tahiti-tourisme.pf

SPA: EL PARAÍSO DE LOS SENTIDOS

Frente a la laguna, solos o en pareja, en el marco exótico y relajante de los más bellos hoteles, los spas y centros de relajación de Tahití y sus islas ofrecen tratamientos para el cuerpo y el alma en entornos encantadores. El menú es muy apetecible: baños purificantes o tonificantes, baño de flores exóticas o de aromas de frutas, ducha de lluvia, hidromasajes… Los cuidados tradicionales polinesios del cuerpo, la cara, el cabello, manicura, limpiezas corporales y mascarillas a base de productos locales (coco, café, aguacate, pulpa de frutas, monoi…) son algunos de los secretos de belleza que proporcionan una piel lisa, purificada, relajada y un profundo bienestar. Texturas, sabores y colores se unen en una explosión sensorial.

 

 

 

Islas de la Sociedad Polinesia

 

El Capitán James Cook descubrió otras islas cerca de Tahití en el quinto viaje por los mares del sur, que precisamente por su cercanía fueron llamadas “Islas de la Sociedad”. Se presentan como montañas verdes flotantes sobre la superficie turquesa del agua, su arena asume miles de matices: del blanco puro al negro, del rosa al malva. El archipiélago está compuesto por ocho islas de origen volcánico y por cinco atolones, llamadas las islas de Barlovento y de Sotavento. El grupo de las islas del Barlovento comprende Tahití, la mayor y más conocida; Moorea, Tetiaroa –que Marlon Brando obtuvo en concesión por 99 años-, y las pequeñas Maiao y Mehetia. Las de Sotavento son en su mayoría islas montañosas, bastante diferentes entre sí. Huahine, conocida por el complejo de “marae” pre-europeo más amplio de las islas; Bora Bora, Raiatea, Tahaa y Maupiti. Todas ellas inmersas en una laguna de color de jade entre atolones, franjas de tierra, arena y después… el azul infinito del océano.

 

TAHITÍ

Tahití es la isla de la luz, la puerta sobre el gran Océano Pacífico, con el aeropuerto de Faa’a, el acceso principal del territorio. Su capital, Papeete, es el centro administrativo y el pulmón económico, donde se encuentra la mayor zona comercial y un puerto deportivo. Dominada por la cima de Orohena, Tahití es ante todo una isla de paisajes variados entre sí: Tahití Nui es amplia y de forma circular, la atraviesan valles profundos y espléndidos, y está conectada con la pequeña isla de Tahití Iti a través del estrecho istmo de Taravao. Esta última, también montañosa, ofrece a los viajeros un gran número de senderos en los que descubrir sugerentes valles, cascadas que quitan la respiración, cuevas misteriosas y sitios arqueológicos donde resuenan las leyendas de la isla. También largas playas de arena oscura de basalto con olas perfectas para el surf y costas rocosas con paisajes espectaculares.

Otro nombre en tahitiano: Otahiti
Nombre dado por sus descubridores: Nouvelle Cythére (Bougainville)
Superficie: 1.042 km2
Población: +178.173

¿POR QUÉ ELEGIR TAHITÍ?

-Exuberancia natural. Cascadas imponentes, sitios arqueológicos, relieves y puntos panorámicos inimitables.
-Ambiente y diversión. La capital, Papeete, es el corazón palpitante de la isla. Goza de una vibrante vida nocturna: discotecas y locales con coloridos espectáculos.
-Un zambullido en el mercado. El gran mercado de Papeete es el lugar más auténtico de la ciudad, donde disfrutar de los colores y sabores locales.
-Restaurantes típicos. La plaza Vaiete es el punto de encuentro de “roulottes” –restaurantes, muy populares. Ofrecen snacks y comida tahitiana a buen precio.
-En la cresta de la ola. Tahití es un paraíso para el surf. La mítica ola de Teahupoo acoge la competición internacional de surf Billabong.
-Acontecimientos únicos. El gran festival Heiva i Tahiti cada año en julio, exposiciones de artesanía y Festival Internacional el FIFO de film documental de Oceanía.

¿QUÉ VER EN TAHITÍ?

-El mercado de Papeete. El mercado público de Papeete, con sus 7000 m2 de superficie, representa el corazón más auténtico y vivo de la ciudad. Abierto todos los días desde las 7:30 a las 17:00 h y los domingos desde las 05:00 a las 09:00, está particularmente animado durante las primeras horas de la mañana. No hay que perderse la parte del mercado dedicada a las flores, la fruta y verdura.  Los ramos de tiare Tahití, taina, tipanier, pitate y otras tantas especies, llenan de intensos perfumes el ambiente. Para ir de compras, la cita es en la planta superior del mercado, donde se encuentran productos típicos de artesanía: pareos, pañuelos para la cabeza, bolsas y cestos, objetos trabajados en madera de maravillosa elaboración, tejidos, suntuosas colchas con motivos vegetales o étnicos cosidas a mano.
-El ayuntamiento de Papeete de estilo colonial, que recupera la arquitectura del palacio de la reina Pomare IV.
-La catedral de Notre-Dame. Construida en 1875 y restaurada en 1987, ofrece una armonía de modernas y antiguas vidrieras.
-El templo chino de Mamao, con techo en forma de pagoda recubierta de tejas de cerámica.
-El faro de la punta Venus, construido en 1867 por los habitantes del archipiélago de Mangareva para afirmar la vocación marítima de la bahía de Matavai (a esta bahía llegaron la mayoría de los exploradores de la segunda mitad del siglo XVIII) y porque aquí se encuentra la punta bautizada como “Venus” por el navegante James Cook como recuerdo de su misión de observación del paso del planeta por delante del sol, en 1769. El faro se erige sobre una bellísima y extensa playa de arena negra.
-El Museo de la perla Robert Wan. Nos descubre la perla de Tahití bajo diferentes aspectos: arte, historia, mitología, filosofía y religión.
-El Museo de Tahití y sus islas, Te Fare Manaha. Describe la vida de los polinesios antes de la llegada de los misioneros y su entorno natural tradicional.
-La garganta del Taharaa, situada en la parte norte, la garganta ofrece la vista panorámica de la costa hasta Papeete y la silueta montañosa de Moorea dibujándose a lo lejos. Mejor para la puesta de sol.
-La casa de James Norman Hall. Esta residencia reconstruye el entorno cotidiano de este héroe de la primera guerra mundial, aventurero, poeta, escritor de gran importancia en la literatura contemporánea americana.
-El Museo Paul Gauguin. Homenaje y retrospectiva excepcional de la vida y obra de Paul Gauguin.

TOUR DE LA ISLA

-En helicóptero. El descubrimiento de Tahití “desde las alturas” es una excursión inédita que no hay que perderse. La vista de los picos y las agujas de basalto, los cañones y los claros en los que se vierten impetuosas cascadas, el alineamiento de picos y mesetas, revela otra cara, secreta y seductora de la Polinesia interior.

-Excursiones. Una única carretera principal de circunvalación (de aproximadamente 114 km) conecta por un lado la costa este, rocosa, salvaje y espectacular, con playas de arena negra donde rompen las olas que buscan los surfistas, y por el otro, la costa oeste, más tranquila, con serenas playas y lagunas.
    -Valle de Papenoo. Recorrer Tahití por el valle de Papenoo es una experiencia que debe realizarse preferentemente con un guía, a pie, en todoterreno o en 4x4.
El interior de la isla está atravesado por una carretera que surca el gran valle de Papenoo, rico en enclaves arqueológicos y parajes espectaculares jalonados de impresionantes cascadas, hasta la garganta del Maroto.
La carretera desemboca en la salida del túnel del Maroto sobre el famoso lago natural de Vaihira, antes de volver a bajar hacia la llanura de Mataiea.
    -El Belvedere. Punto de partida hacia el monte Aorai, a este lugar se accede por el valle de Manuta, en el municipio de Pirae. La vista desde la terraza del restaurante allí construido abarca el valle vecino de Fautaua, la ensenada de Papeete y su aglomeración, con Moorea en el horizonte.
    -La llanura de Taravao. En la península de Tahití, este es otro punto de espectaculares vistas panorámicas que merece un alto en el camino. La subida a la llanura de Taravao, de paisajes casi normandos, termina en un mirador habilitado desde el que de un vistazo se pueden contemplar, a ambos lados del istmo, las dos bahías y el inmenso territorio de Tahiti Nui.
    -La escalada del monte Aorai (2066 m), se puede realizar sin guía, ya que el camino está asfaltado y hay refugios habilitados. Comienza a 600 m de altitud (ver el Belvedere). En la cumbre, la vista abarca todas las cimas de Tahití, sus profundos valles y la silueta alargada de Moorea y las pequeñas manchas de Tetiaroa y Maiao en el océano, una visión sublime.
    -Las cavernas de lava de Hitiaa, situados en la costa rocosa, las cavernas de Hitiaa, que deben explorarse preferentemente con un guía, en 4x4 y después a pie, son espacios tubulares cerrados o hundidos del tamaño de una gruta, invadido por las aguas de las filtraciones, que a veces dan nacimiento a cascadas.
    -El campo de golf Olivier Bréaud de Atimaono, instalado en el prestigioso emplazamiento de una antigua destilería y plantación de café y algodón, este campo de 18 hoyos aún conserva el perfume nostálgico de la gran época colonial, aunque la casa blanca, edificada por el plantador Stewart en 1865, ha desaparecido.

DISFRUTAR DEL MAR EN TAHITÍ

-Vela. En Arue, el Yatch Club de Tahití cuenta con una marina y con una escuela de vela. En Punaauia, la Marina Taina, muy cerca de los grandes hoteles, acoge grandes embarcaciones, algunas de las cuales se ofrecen para salidas de pesca deportiva de altura o para cruceros.

-El surf/Windsurf. El surf, deporte ancestral polinesio, no tiene una reputación usurpada. Tahití es uno de los grandes centros de competición internacional que rivaliza con los mejores del mundo. Las soberbias olas de Teahupoo, en la península, famosas por su grandiosidad, hacen gozar a los mejores surfistas del planeta. Los menos temerarios se contentarán con las de Papara o las del paso de Taapuna, en la costa oeste, de mayo a noviembre, o con las de Papenoo, en la costa este, de noviembre a marzo.

-Submarinismo. Los fondos submarinos de Tahití son de una riqueza espectacular: la diversidad de lugares (restos de naufragios, laderas) y su belleza lo convierten en un sitio privilegiado para contemplar cursos de buceo en sus distintos niveles.
    -Peculiaridades: ballenas de julio a noviembre; tiburones todo el año; restos de naufragios, goleta de madera hundida en 1976 e hidroavión tipo Catalina hundido en 1962.
    -Para más información: www.diving-tahiti.com

 

MOOREA

Moorea, sugerente y salvaje, es la isla hermana de Tahití. La historia narra que el guerrero Pai arremetió contra ella con su lanza en una batalla con el dios Hiro. Pero esta lanza que falló el blanco golpeó y traspasó una montaña de la isla, que desde entonces se llamó Mou’a Puta, es decir “la montala agujereada”. Reino importante de la familia real del Pomare, fue el centro principal en el que nació y se desarrolló el protestantismo. Aquí se publicó la primera Biblia en tahitiano en el siglo XIX. La isla se alza hacia el cielo con montañas volcánicas cubiertas por el verde aterciopelado de los cocoteros, de las palmas y de las plantaciones de piñas. Paisajes e historia no son las únicas cualidades de la isla, que es conocida también por la tranquila dulzura de la vida, sus piñas exquisitas, sus espléndidas playas blancas y la variedad de sus corales y criaturas submarinas.

Otro nombre en tahitiano: Eimeo, Fee
Nombre dado por sus descubridores: Wallis
Situación geográfica: a 17 km de Tahití
Superficie: 132 km2
Monte más alto: Tohiea (1207 m)
Población: +16.208

¿POR QUÉ ELEGIR MOOREA?

-La montaña agujereada. Moorea está dominada por el mítico Mou’a Puta, traspasada por la lanza del guerrero Pai en su batalla contra el dios Hiro.
-Aventuras en el interior de la isla. Escalada a las cimas, excursiones a las cascadas y descubrimiento de los valles y de las suntuosas bahías de Opunohu y de Cook.
-Excursiones con sabor. Excursiones en 4x4 entre plantaciones de piñas y otros campos de cultivo de frutas y árboles exóticos, con parada para degustar productos locales.
-Nadar entre delfines. Rutas ecológicas de la mano de los especialistas del Moorea Dolphin Center para descubrir estos fantásticos mamíferos marinos.
-Tiki Village Theatre. Zambullido en las tradiciones y en la cultura tahitiana en una aldea típica que reproduce detalladamente las formas de vida de antaño.

¿QUÉ VER EN MOOREA?

-Galerías de arte y talleres. Moorea ha seducido a artistas y poetas de todo el mundo y las numerosas galerías de arte presentes en la isla revelan su tranquila forma de vida y sus misterios.
-La Maison de la Nature du Mou’a Roa. Para llegar a la Casa de la Naturaleza hay que caminar por un espectacular sendero por el valle de Vaianae. No hay que dejar de degustar las mermeladas naturales de la granja, su miel y sus frutas secas.
-Moorea Dolphin Center. Se ofrece todo tipo de actividades con una parte interactiva en el agua en compañía de los delfines, completada con una presentación educativa acerca de los mamíferos y la protección de su entorno. www.mooreadolphincenter.com
-Tiki Village Theatre. La Polinesia de ayer sigue vigente en este pueblo gracias a los artesanos que tejen cestas de palma de cocoteros, confeccionan coronas de flores y helechos, esculpen la madera o pintan a mano sus pareos… Venta de artesanía local, almuerzo con espectáculo de las danzas del fuego, paseos por la laguna en piragua y visita a una granja de perlas. Exposición y venta de perlas. Cena-espectáculo único los martes, miércoles, viernes y sábados por la noche, con horno tahitiano (ahima’a) y el mayor espectáculo de danza (60 bailarines y músicos). Ceremonias de boda tradicional polinesia previa reserva. www.tikivillage.pf,
-Destilería y fábrica de zumo de frutas de Moorea y Manutea Tahiti. Saborea algunos licores a base de frutas exóticas, jugos y diversos alcoholes, frutas confitadas y productos de pastelería.
-Centro Cultural Atitia. Conocer mejor su cultura y su entorno para preservarla y gestionarla, tal es la vocación de este centro.

TOUR DE LA ISLA

-Excursiones
    -Bahías de Cook y de Opunohu. La magnífica bahía de Cook o Paopao en uno de los más bellos paisajes del Pacífico.
La bahía de Opunohu, más secreta pero igualmente hermosa, atrae a tantas aves y a tantos artistas como su gemela.
    -Recorrido por Moorea. De Vaiare a Paopao: a pie, preferentemente con guía. El sendero, escasamente pavimentado de manera irregular, atraviesa plantaciones de piñas y otros cultivos hortícolas antes de llegar a las estribaciones del monte Tearai y a la línea de la cresta que lo separa del monte Mou’a Puta, desde donde la vista panorámica recompensa los esfuerzos de la subida. El camino baja después rápidamente hacia el valle de Paopao a través de un bosque de bambú y de arbustos tropicales.
    -La garganta de los tres cocoteros. A pie, preferentemente con guía, porque es fácil perderse. El camino comienza donde se juntan la carretera interior de Paopao y la de Opunohu y recibe el nombre de “Ruta de las piñas”.
El sendero, pavimentado de manera irregular, atraviesa varios riachuelos entre bosques de “mape” (castaños tahitianos) y sotobosque, conduciéndonos hacia los contrafuertes montañosos hasta la cima. En esta garganta, famosa antaño por sus tres cocoteros, ya sólo queda un ejemplar. Las vistas son magníficas con, en un primer plano, las dos bahías y todo el conjunto montañoso de Moorea y más allá las islas vecinas.
    -La montaña horadada, Mou’a Puta. A pie, preferentemente con guía, desaconsejable para los que padezcan vértigo. La caminata comienza por el camino que lleva a las dos cascadas de Afareaitu. Atraviesa bosques de “mape” de extrañas formas, con dos horas de escalada hasta la cima.
Después, se necesita más de una hora de esfuerzo y de atención para recorrer la cresta y acceder a la plataforma que domina el agujeros, a la que se llega utilizando cuerdas de sujeción. En este huevo de sólo cuatro metros de ancho, sólo podemos estar a horcajadas. Para la bajada se tardan también tres horas.
    -El monte Rotui (900 m), únicamente para senderistas experimentados, con guía. El ascenso es muy abrupto y los pasos sobre la cima son peligrosos durante más de cuatro horas de esfuerzos.
La vista de los paisajes de alrededor es indescriptible, con el antiguo cráter dominado por los montes Tohiea y Mou’a Puta, las dos bahías que se extienden más abajo y Tahití a lo lejos.

DISFRUTAR DEL MAR EN MOOREA

La gran laguna de Moorea es una fuente inagotable de actividades náuticas. Los principales centros se encuentran generalmente en los recintos de los grandes hoteles o muy cerca de éstos, y ofrecen: exploración de la laguna en barco, alquiler de motos de agua, esquí acuático, paracaidismo, aquascope, picnic en el motu, etc. Los amantes de la pesca deportiva de altura y de recreo también tienen la posibilidad de alquilar embarcaciones o catamaranes durante toda la jornada para entregarse a su hobby. También se puede practicar el surf, principalmente en el paso de Matauvau.

-Submarinismo. Los lugares para practicar el submarinismo son numerosos y variados. Moorea es conocido por el “shark feeding” (dar de comer a los tiburones) hoy prohibido en la laguna interior, espectáculo organizado por varios clubes de submarinismo que siempre depara sensaciones fuertes a los amantes de los fondos marinos. No es extraño cruzarse con tiburones grises, limón o los de aleta negra entre las percas, las mariposas o los cirujanos, sin olvidar las morenas y las rayas leopardo. Las laderas de los arrecifes guardan otras sorpresas con su diversidad como el jardín de rosas de coral.
    -Excursiones especiales con delfines y ballenas. Describe los delfines y las ballenas salvajes, en el eco-tour dirigido por el equipo del biólogo marino Michael Poole. Los delfines se acercan mucho al barco y a menudo se muestran muy activos. Excursiones temáticas acerca de la naturaleza y la historia cultural de las islas plasmadas en una amplia serie de conferencias o de salidas, elegidas de manera clásica o a la carta.
    -Peculiaridades: las ballenas, de julio a octubre; los tiburones limón, todo el año; las tortugas, todo el año.

 

BORA BORA

Volcán surgido en medio de una de las lagunas más bellas del mundo, Bora Bora, “la perla de la Polinesia”, siempre nos hace soñar. Su majestuosa silueta está esculpida por las cumbres de sus tres montañas. La más alta es Otemanu, con 727 metros, seguido por la legendaria Pahia. La isla todavía se enorgullece de las expediciones de sus silenciosos remeros guerreros de antaño, y de su antigua dominación de Raiatea, su eterna rival.
La generosa naturaleza ha obsequiado a esta isla con una laguna de aguas translúcidas de inconmensurable belleza, jalonada por numerosos islotes paradisíacos. El poder de seducción de Bora Bora está siempre vivo. Todavía en la actualidad, muchos pintores, escritores, filósofos y hedonistas siguen los pasos de Alain Gerbault, Herman Melville o Paul-Emile Victor.

Otro nombre en tahitiano: Pora Pora, Vavau
Nombre dado por sus descubridores: San Pedro
Situación geográfica: 280 km al noroeste de Tahití
Superficie: 38 km2
Monte más alto: Otemanu (1207 m)
Población: +8.390

¿POR QUÉ ELEGIR BORA BORA?

-Los esplendores de la laguna. Bora Bora es una isla volcánica que surge sobre una de las lagunas más hermosas del mundo. Numerosos islotes paradisíacos emergen de sus transparentes aguas.
-La isla romántica. Bora Bora es la isla romántica por antonomasia para las parejas en luna de miel. Aquí pueden celebrar una boda tradicional tahitiana, no reconocida legamente, pero igualmente mágica.
-El desayuno llega en canoa. Los bungalows sobre las turquesas aguas de la laguna ofrecen un servicio de hostelería impecable. Lo mejor: el desayuno que llega a bordo de una piragua.
-Lagoonarium. En el mayor acuario al aire libre de Tahití y sus islas se puede acariciar a las mantas gigantes y admirar la infinidad de peces que pueblan sus ecosistemas, también seguir sus fantásticas evoluciones.
-Hawaiki Nui Va’a. Bora Bora constituye la última etapa de la competición de piraguas más importante del Pacífico Sur, la Hawaiki Nui Va’a, celebrada todos los años en octubre.

¿QUÉ VER EN BORA BORA?

-La laguna de Bora Bora. Considerada la más hermosa del mundo, la laguna de Bora Bora es una piscina natural multicolor y luminosa en la que todos pueden disfrutar de sus preferencias náuticas y tomar baños de sol únicos en las playas de arena blanca o en los motu diseminados por las aguas cristalinas de la laguna.
-El mini Heiva en la Plaza. De tradición oral, la cultura polinesia se ha transmitido de generación en generación. Todavía hoy está muy viva, y sus principales expresiones tienen lugar durante el mes de julio, cuando Bora Bora festeja también el “Heiva” con numerosos actos culturales y deportivos.

TOUR DE LA ISLA

-Excursiones
    -Vaitape. Está comunicado por el único paso de la isla, Teavanui, bordeado por el encantador islote Motu Tapu, lugar donde se rodó “Tabú” de F. Murnau y que durante un tiempo se convirtió en refugio del gran explorador Paul-Emile Victor. La plaza principal de la ciudad ha sido bautizada como Plaza Alain Gerbault, debido a la presencia de la tumba en forma de “marae” – con tres gradas de guijarros – de este ilustre navegante de principios de siglo que convirtió la isla en su tierra adoptiva.
El camino hacia el norte conduce a la punta Farepiti que abarca la profunda bahía de Faanui; el pueblo, del mismo nombre, fue la cuna de la antigua familia reinante, lo cual explica la presencia de varios “marae” alrededor de la bahía. En la punta Farepiti se pueden observar también las piedras esculpidas (los “tiki”, de piedra gigante) del Marae real Farerua, también llamado Marotetini.
En otros dos lugares próximos al pueblo se encuentran los Marae Taianapa y Fare Opu, que presentan petroglifos. En la punta sur de Matira comienza la parte de la costa protegida, la más turística de la isla, que cuenta con una fantástica playa y una hermosa laguna. Sobre la colina, a media hora de caminata, las antiguas piezas de artillería del ejército norteamericano apuntando al mar, vigilan todavía este lugar. Pasando la punta Raititi, la carretera se adentra en la majestuosa bahía de Povai, desde donde hay una vista espectacular del pico Otemanu y del Motu Toopua, rematado con un pequeño relieve, que deja aparecer las legendarias “campanas de Hiro”. Esta parte de la costa occidental hasta Vaitape es la más habitada y animada, y en la que se concentran los hoteles y otras actividades deportivas y de ocio.
    -Antiguos caminos militares. Por las antiguas sendas militares se pueden realizar excursiones en 4x4 hasta el interior de la isla. La más conocida es la que comienza en Faanui hacia la bahía Vairai, con parada en la cima, donde la vista abarca hasta las islas vecinas de Raiatea, Tahaa y Maupiti. El otro itinerario transcurre también por el norte d ela isla, por las pistas de la Punta Tahiti y la línea de la cresta en dirección al monte Popoti, de 249 metros, reconocible por su pico.
    -La caminata hacia el Pahia, es de un nivel bastante complicado y dura más de tres horas de subida y dos de bajada. Se sale de Vaitape hasta el pie de los acantilados, a través de los vergeles y de un bosque de “mape”. El camino conduce en medio de grandes espacios de orquídeas salvajes y de helechos arborescentes hacia una primera cima. Finalmente la cresta nos lleva a la cumbre del Pahia de la que, según cuenta la tradición, el dios de la guerra descendió sobre un arco iris. Desde arriba, la panorámica de todas las islas de Sotavento corta el aliento.
    -La caminata al monte Otemanu, se realiza desde la bahía de Vairau y son más de dos horas de subida. La segunda parte, por pendientes muy empinadas, es difícil por las posibles caídas de piedras. A veces se pueden encontrar cabras salvajes. La entrada de la gruta situada al pie del pico Otemanu impresiona por su tamaño. Anida aquí una colonia de rabihorcados y, desde el interior de la gruta la vista sobre el océano es sorprendente.

DISFRUTAR DEL MAR EN BORA BORA

Las actividades propuestas para realizar en la laguna son muy variadas. Las excursiones en piragua o en catamarán con parada para hacer un picnic en el “motu”, o la visita de las mantas raya se han convertido en los grandes clásicos. También se pueden alquilar pequeñas embarcaciones o motos de agua, y embarcaciones ya más grandes con un patrón, para salir a pescar el pez espada en alta mar.
    -Submarinismo. Los submarinistas de todos los niveles pueden satisfacer aquí toda su curiosidad y su ansia de aventuras. Entre los lugares de inmersión más conocidos se encuentran: “la avenida de las rayas”, donde habitan diferentes tipos de rayas, como la raya leopardo que se agrupa en bancos de un centenar de ejemplares: “el valle blanco” fuera de la laguna, al norte de la isla, que debe su nombre a la arena blanca de su magnífico precipicio y a los corales que atraen a miles de peces multicolores, escoltados por los bancos de barracudas o por tiburones.
La increíble punta Tupitipiti está considerada como uno de los lugares más bellos de Polinesia, tapizado de corales, de esponjas marinas y de gorgonias en una verdadera explosión de colores, y es también el punto de encuentro de los grandes tiburones, los atunes y las barracudas.
Peculiaridades: tiburones limón, todo el año; tortugas, todo el año; ballenas jorobadas, noviembre.

 

HUAHINE

Verde, exuberante, salvaje y apartada, Huahine invita a la meditación y al contacto con la belleza de los orígenes. Es un lugar privilegiado para observar la singularidad de las islas: está completamente rodeada por una barrera coralina, y dentro se forma una laguna donde afloran numerosos “motu”, islotes de arena blanquísima. Narra la leyenda que el dios Hiro partió en dos la isla con su piragua, creando Huahine Nui y Huahine Iti.
Descubrirlas es dejarse seducir por su autenticidad, su riqueza arqueológica, su ritmo lento y sus secretos.
Uno de sus secretos son los viveros construidos hace cientos de años con bloques de coral donde se crían las anguilas sagradas de ojos azules.

Otro nombre en tahitiano: Matairea
Nombre dado por sus descubridores: Hermosa
Situación geográfica: 175 km al noreste de Tahití
Superficie: 74 km2
Monte más alto: Turi (669 m)
Población: +5.986

¿POR QUÉ ELEGIR HUAHINE?

-Jardines del Edén. No hay que perderse una visita al Ariiura Garden Paradise, el jardín de plantas medicinales polinesias.
-Un pasado legendario. En la zona de Maeva se pueden hacer excursiones para descubrir los restos arqueológicos más antiguos y amplios de Tahití y sus islas, en medio de paisajes místicos modelados por mitos y leyendas.
-Las mejores olas. En Huahine se pueden surfear las olas más bonitas de las islas. Especialmente en las playas de Fare y Fitii, al norte y Parea en el sur.
-El mayor desafío deportivo. Huahine es el punto de salida de la mayor carrera de piraguas del Pacífico Sur, la Hawaiki Nui Va’a de finales de octubre.

¿QUÉ VER EN HUAHINE?

-Ariiura Garden Paradise. Jardín de plantas medicinales tradicionales. Cada planta o árbol es indicado por su nombre en latín. Jardín de salud y de vida, déjese impregnar por la cultura y el sabor tradicional de las plantas polinesias.
-Chez Vahinemoea. Visita guiada de una plantación de 2 hectáreas con 3 invernaderos y sembrada de bananos, aguacates, cocoteros, vainillas, piñas, nonis y otras plantas y árboles frutales.
-“Fare Pote’e” de Maeva. Situada en las colinas de Matairea, en el corazón de una zona arqueológica rica y variada, este destacado lugar histórico cuenta con más de un centenar de vestigios polinesios.

TOUR DE LA ISLA

-Excursiones
    -Lugares históricos de Maeva. En Huahine Nui, Fare, el centro administrativo, es un agradable puerto y un pequeño pueblo tranquilo situado al pie del monte Turi (669 m)
El aeropuerto se ha construido en la parte norte de la isla, junto a la laguna Fauna Nui, brazo de mar que por el otro extremo llega al famoso enclave arqueológico de Maeva. Este pueblo fue la cuna de los ocho dirigentes de la isla, por lo que abundan los “marae” reales, el primero de los cuales está defendido por fortificaciones. Este conjunto de piedras alineadas, baldosas y plataformas con gradas diseminadas entre la laguna, las laderas de las montañas y terrenos contiguos, se completa con las antiguas trampas de pesca y un “fare pote’e”, lugar de reunión con forma oval. La carretera continúa hacia la población de Faie, célebre por las anguilas con ojos azules consideradas sagradas por los lugareños que las alimentan. La pista se bifurca hacia el interior de la isla a través de las pendientes del monte Turi, hacia el Belvedere habilitado que permite buenas vistas de la hermosa bahía de Maroe y del pueblo situado en la isla del sur.
    -El monte Turi. La carretera transversal permite admirar la opulencia de las plantaciones de taro y vainilla antes de llegar a Fitii, un pueblo escondido al fondo de una bahía. En vez de regresar a Fare, el tour se puede continuar en dirección a Huahine Iti, más pequeño y menos habitado, atravesando el puente que separa las dos grandes bahías de Maroe al este y de Bourayne al oeste.
Hay que detenerse en el pueblo de Maroe, desde donde las vistas sobre Huahine Nui son espectaculares, principalmente la del monte Turi y hacia el oeste, la silueta montañosa de una formación conocida como el gran remo del dios Hiro. En la costa oriental, la población de Tefarerii continúa desprendiendo al nostalgia del esplendor de antaño, cuando fue elegida residencia real de la dinastía Pomare. Sus habitantes viven ahora del cultivo de la sandía y del melón, que realizan en el “motu” vecino. En el sur de la isla, cerca de Parea, se encuentra la más hermosa playa de arena blanca, con una laguna simplemente ideal.
Disfrutar del mar en Huahine
El marco natural de las grandes bahías y de los “motu” es perfecto para los paseos en barco que incluyen un picnic en una de las playas de estos islotes y visitas a las granjas de perlas. Huahine es el punto de partida, todos los años en el mes de octubre, de la mayor carrera en piragua del Pacífico Sur, La Hawaiki Nui Va’a. La práctica del Va’a, o piragua batanga, es el deporte tradicional por excelencia. Más de 100 piraguas recorren las islas de Huahine, Raiatea, Tahaa y Bora Bora.

-Surf. Las olas regulares de los pasos del arrecife son muy apreciadas por los surfistas sagaces, principalmente las del norte, frente a Fare y Fitii y las del sur frente a Parea.

-Submarinismo. El estado salvaje de los fondos submarinos de Huahine constituye un auténtico paraíso. Una gran variedad de peces nos acompañarán en cada inmersión a lugares todavía vírgenes. Los más experimentados pueden explorar las laderas de los arrecifes y las grutas llenas de peces en busca de rayas leopardo, barracudas y tiburones.
Peculiaridades. El paso Avapeihi es rico en especies; los encuentros varían de acuerdo con la profundidad.

 

TAHAA

La isla de la vainilla, como se la conoce por sus numerosas plantaciones, está dotada de suaves montañas, profundos valles y pequeñas aldeas rodeadas de hibiscos. Su antiguo volcán está dominado por el monte Ohiri, desde donde se puede admirar las vistas más extraordinarias de las islas de Sotavento, ya que se encuentra justo en su centro. Agreste, simple y pura, Tahaa despide un aroma embriagador a la peculiar orquídea de la vainilla, única en el mundo.
También es un paraíso para los amantes de la vela y es famosa por sus bahías, que se encuentran al amparo de los Alisios. La barrera coralina que la rodea está interrumpida en dos únicos puntos que se abren hacia el azul intenso del océano donde es fácil encontrar mandas de delfines jugando.

Otro nombre en tahitiano: Uporu
Situación geográfica: 230 km al noroeste de Tahití
Superficie: 88 km2
Monte más alto: Ohiri (598 m)
Población: + 5.011

¿POR QUÉ ELEGIR TAHAA?

-Laguna de esmeralda. Tahaa es una isla agreste de vegetación lujuriosa, con una laguna de color esmeralda rodeada por “motu” paradisíacos.
-Hechizos naturales. Magníficos jardines perfumados, cultivos de frutas tropicales y visitas especiales a las granjas perleras familiares, en busca de la bella perla negra.
-Edenes de coral. Al alcance de todos, con unas gafas y un tubo, se observan morenas, tiburones grises, peces Napoleón, bancos de peces tropicales variados y unos impresionantes jardines coralinos, como el “Jardín Japonés”.
-Perfume de vainilla. “La Maison de la Vainille” es una amplia finca de orquídeas de vainilla donde se cultivan aproximadamente mil de estas exóticas plantas.

¿QUÉ VER EN TAHAA?

-Las granjas de perlas. En una granja de perlas familiar se puede asistir a una demostración de un injerto, observar la perla de cultivo de Tahití en su entorno auténtico, salvaje y preservado, conocer mejor el mundo de la perlicultura, observar la evolución de la madreperla.
-Vainilla. Tahaa produce el 80% de la vainilla cosechada en la Polinesia francesa. Se pueden realizar muchas excursiones en las que se explican las etapas del proceso de maduración de la vainilla “Vainilla Tahitiense”: la polinización de las flores, el secado de las vainas y su selección.

TOUR DE LA ISLA

-Excursiones. De Vaitoare, puerto principal de Tahaa, la ruta llega al tranquilo pueblo de Poutoru, y a la bahía salvaje de Apu, elegida como base náutica por algunas compañías de cruceros. Hacia el este, la carretera serpentea entre el monte Fareura y la costa entrecortada que conduce a Haamene, una de las principales poblaciones, enclavada al fondo de una bahía que acoge una granja de perlas y una pequeña reserva de tortugas. La otra orilla de la costa, igualmente tortuosa, se abraza al relieve accidentado de la bahía protegida de Faaaha, lugar legendario del nacimiento de Hiro, dominada por tres montes de 500 m.
-El pueblo de Patio. La franja costera, al principio rocosa, con piedras basálticas que recuerdan una cresta de gallo, se suaviza cerca de Patio, capital de Tahaa. Esa apacible población está situada en la costa norte, frente a un grupo de islotes ideales para un picnic, para practicar el snorkel libremente o simplemente para relajarse. Patio acaba de abrirse al turismo y completa sus actividades tradicionales de la pesca y de la copra.
-El reino de la vainilla. El último pueblo de Tiva nos adentra en el reino de la vainilla, cultivada alrededor de la bahía de Hurepiti, cuyas vainas de fuertes aromas seducen a los gourmets de todo el mundo.

DISFRUTAR DEL MAR DE TAHAA

Tahaa destaca como punto importante de ocio. Todo el entorno incita a esta forma de disfrutar las vacaciones: lagunas maravillosas, islotes encantadores, paisajes sublimes, escalas en las islas vecinas, también soberbias, a media jornada de navegación. Los nombres evocadores de lugares como el “jardín japonés” y sus rosas de coral, interesante especialmente para submarinistas principiantes, o de la sorprendente “Gruta de los pulpos” entre Raiatea y Tahaa, reservada a los avezados, ofrecen una idea aproximada de las múltiples posibilidades de inmersión.
Peculiaridades: los tiburones de los arrecifes y los napoleones, todo el año; las ruinas y las grutas.

 

RAIATEA

Según la leyenda, una anguila se adueñó del espíritu de la princesa sagrada Raiatea y dividió esta isla de la de Tahaa, con la que comparte una laguna. Muchas otras leyendas tienen origen en Raiatea – literalmente “cielo de la luna suave” – que con su atmósfera mágica es el corazón cultural y religioso del archipiélago de las Islas de la Sociedad. Es la segunda por tamaño, sólo después de Tahití y es conocida como la “isla sagrada” por ser la sede del lugar de culto más importante de Tahití y sus islas: el célebre Marae Taputapuatea. El carácter sagrado de la isla impregna también el paisaje: montañas majestuosas atraviesan la isla hasta el cráter de Faaroa, que toma el nombre del único río navegable de las islas. Raiatea ofrece también todo un microcosmos submarino, con cuevas y playas deslumbrantes.

Otros nombres en tahitiano: Havai’i, Hawaiki Nui
Nombre dado por los descubridores: Ila Princesa
Situación geográfica: 193 km al noroeste de Tahití
Superficie: 238 km2
Monte más alto: Tefatoaiti (1.017 m)
Población: + 12.008

¿POR QUÉ ELEGIR RAIATEA?

-Una naturaleza generosa. Un ambiente natural insólito compuesto por numerosas bahías profundas y cráteres, cascadas y un río navegable, el Faaroa.
-El Olimpo polinesio. El monte Temehani, de 722 metros de altura, es un paraíso perfumado que acoge una rara variedad de gardenia autóctona: el tiare Apetahi.
-La cuna de la cultura polinesia. Raiatea alberga el primer Marae real, Taputapuatea. Fue el santuario del primer poder religioso y político tahitiano, donde se celebraban ceremonias de investidura y encuentros internacionales.
-Importante marina. Raiatea se impone como un lugar privilegiado para la navegación deportiva, con una flota importante de charters náuticos, embarcaciones y cruceros.
-Tesoros submarinos. Jardines de coral, cuevas, inmersiones en los numerosos pasos que conectan la laguna al océano y los restos del Nordby, una embarcación de tres palo que se hundió en 1900.

¿QUÉ VER EN RAIATEA?

-Marae real de Taputapuatea. El pueblo de Opoaa ostenta el privilegio de haber sido la capital de la antigua religión polinesia, con el Mara real de Taputapuatea, conectado por el paso de Ava mo’a, un paso sagrado por el que llegaban las grandes piraguas de todas las islas del Pacífico.
Las ceremonias de investidura y de encuentros internacionales se celebraban en este lugar, compuesto por un conjunto de imponentes baldosas de coral alineadas.
-Monte Temehani. En el pueblo de Tevaitoa crece la blanca tiare Apetahi, convertida en el emblema de la isla. El pueblo posee una hermosa playa de arena blanca y es el punto de salida de la excursión al monte Temehani, lugar legendario del paraíso o de los infiernos de las almas polinesias.
-El jardín de Faaroa. Jardín de 3.6 hectáreas con árboles frutales y flores exóticas.

TOUR DE LA ISLA

-Excursiones. La excepcional bahía de Faaroa, que alberga una pequeña base náutica, se prolonga por el único río navegable de Polinesia, por el que se puede realizar una excursión en piragua a motor. El trayecto puede continuar después por la carretera transversal que serpentea entre huertas y campos de vainilla, o seguir la costa meridional, en dirección a la hermosa bahía de Faatemu, adornada con dos “motu” de bellas playas. El monte Oropiro, rodeado por las dos carreteras, guarda la marca misteriosa del lugar donde impactó la lanza que el guerrero Pai utilizó para atravesar la montaña de Moorea, y así detener la codicia de Hiro. La costa occidental ofrece también bellos paisajes: los “motu”, algunos de ellos con colinas y cascadas.

DISFRUTAR DEL MAR EN RAIATEA

-Vela. Raiatea y Tahaa comparten la misma laguna interior. La mayor de las islas de Sotavento, Raiatea, es conocida como la “Isla Náutica”, pues se ubica en el corazón de las actividades náuticas de Polinesia Francesa. La mayoría de los yates alquilados zarpan de aquí. Un puerto público y dos marinas facilitan las visitas del mercado y las tiendas de Uturoa, la ciudad principal de la zona.
-Submarinismo. La diversidad de los paisajes submarinos se enriquece con los restos del “Nordby”, un espléndido buque de tres palos hundido en 1900.
Peculiaridades: para los más experimentados, posibilidad de bucear bajo la barrera de coral en la madriguera de los pulpos.

 

MAUPITI

Pequeña, exuberante y agradablemente apartada, está situada a 40 km de Bora Bora y es considerada una de las islas más sugerentes y tranquilas del archipiélago.
De hecho, la leyenda cuenta que fue expulsada por las hermanas Raiatea y Tahaa, envidiosas de su fascinación insuperable y perfecta. Es llamada la “isla preservada”, precisamente porque aquí mora la belleza auténtica de la naturaleza.
Maupiti es un paraíso totalmente por descubrir, conocida por la hospitalidad extraordinaria de sus habitantes. Inmersa en una laguna amplia y espectacular, rodeada por islotes de rica vegetación tropical, posee playas inmaculadas y rocas abruptas.

Otros nombres en tahitiano: Vaitu, Puis
Nombre dado por los descubridores: Sir Charles Saunders
Situación geográfica: 280 km al noroeste de Tahití
Superficie: 11 km2
Monte más alto: Teurafaatiu (327 m)
Población: +1.197

¿POR QUÉ ELEGIR MAUPITI?

-Una laguna. Irrepetibles travesías por su laguna de jade, entre rayas leopardo y otros peces multicolores, islotes ricos en vegetación y rocas abruptas.
-Riquezas culturales. Los valles de Haranai y Vaitea, con sus monumentos de piedra, son sede de muchas leyendas y el Motu Pae’ao, uno de los sitios arqueológicos más antiguos de Tahití y sus islas, que se remonta al siglo IX.
-Cavernas que dan al mar. Las cuevas y cavernas del arrecife de la aldea de Vai’ea constituyen un refugio privilegiado para muchos pájaros marinos.
-De “motu” en “motu”. En Maupiti todos los “motu” esconden una sorpresa: la flor tiare Hina, especie única en el mundo; antiguos “marae”, plantaciones de sandías y melones, así como curiosos molinos de viento.

¿QUÉ VER EN MAUPITI?

-El tiare Hina. Frente al poblado de Vai’ea, el pequeño motu Pitiahe tiene la particularidad de poseer una flor endémica única: el tiare Hina, la diosa de la luna.
-Las rocas rojas. En la costa occidental, al borde de la amplia playa de arena de Tereia, las rocas rojas guardan las huellas del célebre guerrero Nina Here. Impresionante y orgulloso, como una fortaleza medieval, su pico rocoso domina una laguna de una belleza excepcional.

TOUR DE LA ISLA

-Excurisiones
    -La localidad de Vai’ea, se agazapa al pie de los acantilados, cuyas grutas y cavernas sirven de refugio a las aves marinas. El pueblo se extiende sobre un litoral estrecho a lo largo de la costa oriental en dirección a Farauru, la segunda población. Continuando hacia el norte, el valle de Haranai cuenta con interesantes monumentos líticos, como un “tiki” con forma fálica y, en las peñas, petroglifos que representan tortugas. Más lejos, en el valle de Vaitia, una enorme piedra plana está considerada como la piragua legendaria de Hiro.
    -Excursión a los acantilados de Hotu. Este acantilado domina el pueblo de Vai’ea, a 165 metros de altitud. El camino, bastante empinado, atraviesa un bosque de castaño, mangos e hibiscus tiliaceus antes de llegar a la cima. Los huecos que quedan en medio de la vegetación nos descubren espléndidos paisajes sobre los “motu” y la laguna translúcida. Desde el primer pico, la vista se abre sobre el horizonte y el océano y a los alrededores sobre la cumbre vecina de Teurafaatui o Nuupere.

DISFRUTAR DEL MAR EN MAUPITI

-Excursión a los “motu”. La travesía de esta laguna turquesa permite admirar los movimientos de las grandes rayas leopardo rodeadas de otros peces multicolores y las famosas “marmitas de coral”. Frente a la población de Vai’ea, el motu Pitiahe y el motu Tiapaa, verdadero remanso de paz, acoge el Marae Ofera, recientemente descubierto. Al norte el más pequeño de los islotes, Pae’ao, junto al paso de Hiro, es sin duda el más cargado de historia. Su conjunto arqueológico data del siglo IX y es uno de los más antiguos de la Polinesia. A su izquierda, em motu Auira con sus amplias plantaciones de sandías y melones, llama la atención por sus grandes generadores eólicos que vigilan los vestigios del “marae”. El paso, que puede hacerse a pie, denominado también “Pasaje de los tiburones”, puede efectuarse hacia la punta Tereia y su magnífica playa de arena fina.

 

 

Islas Tuamotu Polinesia

 

Las Tuamotu comprenden atolones desperdigados a lo largo de un arco de 1.500 km al oeste de las Islas de la Sociedad y al sur de las Marquesas. Las descubrió el portugués Fernando de Magallanes en 1521 y algunos años después fueron visitadas por Bougainville, que se aventuró en este fantástico “laberinto” en su ruta hacia Tahití. Es un paraíso formado por islotes coralinos que flotan sobre una extensión de mar y playas ausentes de toda contaminación, tocadas sólo por el azul del océano y por la caricia del sol. El único ruido que podréis oír aquí es el de las olas que se rompen contra la barrera coralina. En el interior de los atolones emana el aroma de miles de flores. Las lagunas bullen de vida: más de cuatrocientas variedades de peces alimentan el encanto de los lugares, fascinan y divierten al visitante. Las aguas purísimas permiten cultivar las famosas perlas negras, raras y únicas en el mundo.

 

RANGIROA

Rangiroa – en polinesio “cielo sin fin” – es uno de los mayores atolones del mundo: su laguna con 240 motus, separados por más de 100 “ho’a” (pequeños canales) es tan amplia que parece infinita y no se consigue divisar la orilla opuesta. La belleza natural de estos lugares supera cualquier fantasía. Al aterrizar, se perfila en el horizonte el contorno alargado de la isla, las playas de arena rosa, las superficies verdes de los cocoteros y las flores de perfumes embriagadores.
La laguna parece una lámina de cristal y se pierde en un horizonte infinito, la vida se encuentra aquí debajo del agua, con una inusitada riqueza de flora y fauna marina. Conocida por su vida sencilla y en armonía con el entorno, Rangiroa es un modelo perfecto de hábitat que aún está totalmente a salvo de la contaminación y la acción del hombre.

Otro nombre en tahitiano: Rairo’a
Nombre dado por los descubridores: la isla de las Moscas, Buena Esperanza
Situación geográfica: a 350 km al noroeste de Tahití
Superficie: 7.900 hectáreas de tierras emergidas repartidas en 415 grupos motu
Población: +2.473 habitantes

¿POR QUÉ ELEGIR RANGIROA?

-Sensacionales fondos marinos. Rangiroa es conocida por su vida submarina excepcional, con barreras coralinas que el comandante Cousteau clasificó como las más hermosas y ricas del mundo.
-Laguna azul y arena rosa. Un universo de excursiones únicas: por la laguna, a bordo de una barca con el fondo de cristal por la laguna, a bordo de una barca con el fondo de cristal; a las formaciones coralinas sobre elevadas y a las playas de arena rosada.
-Camino de coral. Las aldeas de Tiputa y Avatoru se hallan en las extremidades opuestas del “motu” y están conectadas a través de un camino de polvo de coral.
-Perlas negras. Las perlas negras son uno de los recursos más valiosos de este archipiélago: una visita a los cultivos de ostras es altamente recomendable.

¿QUÉ VER EN RANGIROA?

-Las granjas de perlas. Los hoteles y pensiones de Rangiroa, así como los propietarios de las propias granjas, organizan visitas guiadas a los centros perleros. Ya sea natural o de cultivo, la perla de Tahití es un artículo muy prestigioso.
-Los pueblos. Rangiroa es la isla baja más poblada de las Tuamotu y está formada por 240 “motu” separados por más de 100 “ho’a” (pequeños canales) que dibujan un cinturón coralino de no más de 300 metros de ancho, pero que se extiende a lo largo de más de 200 km. Al noroeste se encuentra Avatoru, el pueblo principal de Rangiroa frente al Motu Fara. El otro pueblo, Tiputa, está en el lado opuesto del “motu” y está conectado con el primero a través de una carretera de polvo de coral.
-El viñedo en el “motu”. Esta excursión le permitirá descubrir un viñedo único por su situación geográfica, donde su entorno y producción no deja indiferente a quien lo conoce.

TOUR DE LA ISLA

-Excursiones
    -Laguna azul. Gracias a la increíble experiencia de un paseo en barco con el fondo de cristal se pueden conocer mejor los dos pasos y observar los juegos de los delfines en medio de las corrientes.
La clásica excursión a la “Laguna azul”, a una hora en barco, cerca del Motu Taeo’o, acuario natural gigante en una laguna maravillosa, encarna por sí sola el sueño polinesio.
Los bancos de peces y las cristalinas aguas incitan al buceo. Los “motu” que flanquean este lugar albergan diversas especies de aves raras, como las cotorras, “vini ultramarina”.
    -Isla de los arrecifes. La excursión a la “Isla de los arrecifes” para conocer las extraordinarias formaciones de coral elevadas se puede ampliar con una visita a “la arena rosa”, una mezcla sorprendente de cielo azul, arenas rosas y aguas turquesas de la laguna.

DISFRUTAR DEL MAR EN RANGIROA

Se pueden realizar numerosas actividades: alquiler de embarcaciones con patrón, kayaks, pesca, esquí acuático, parasailing…

-Submarinismo. Rangiroa es uno de los lugares más famosos del mundo para la práctica del submarinismo.
Tanto para los que hagan su primera inmersión de bautismo explorando la laguna, los estrechos y arrecifes, como para los buceadores iniciados en el deporte; todos quedarán deslumbrados por la riqueza de la fauna submarina y por la incomparable belleza de los fondos y de la flora.
Su carácter excepcional se debe a la gran densidad de fauna lagunar y pelágica, como también a la existencia de dos pasos que provocan corrientes entrantes y salientes.
Entre las inmersiones más espectaculares destacan los pasos o estrechos, los arrecifes con abundantes cuevas de nombres como “las cavernas” o “la caída y la eólica”.
Las nubes de cirujanos, rubios, napoleones se codean con las mantas rayas o leopardo de majestuosos movimientos, mientras desfilan los bancos de jureles del Pacífico y las barracudas.
Las sensaciones fuertes comienzan el encuentro con los omnipresentes tiburones grises “Raira”, los de punta blanca de arrecife y los tiburones martillo. Un verdadero festival.
También se pueden realizar cruceros al interior de la laguna de Rangiroa.
Peculiaridades: tiburones martillo, de noviembre a abril; mantas raya, de noviembre a abril; rayas manta, de julio a octubre; tiburones grises, de mayo a junio; bancos de barracudas, tortugas, tiburones pelágicos y delfines, todo el año.

 

TIKEHAU

Este atolón de forma oval posee una serie de islotes característicos y una finísima arena blanca y rosa que, como una elegante cinta, rodea una laguna color turquesa. Tikehau, la isla de la arena rosa, es un espectáculo único en el mundo; un sueño, una maravilla de la naturaleza en donde la calma y la serenidad reinan soberanas. Lo ideal para quien quiere sentirse completamente sumergido en la naturaleza. La belleza y la riqueza de la fauna de Tikehau atraen a los apasionados del submarinismo. Sumergirse en el azul del canal de Tuheiva es una experiencia excepcional, donde las danzas majestuosas de las rayas se alternan con los desfiles de los bancos de barracudas y atunes. En los pequeños “motu” del atolón encuentran refugio numerosas colonias de pájaros: alcatraces de patas rojas y gaviotines crestados, entre otros.

Situación geográfica: 340 km al norte de Tahití, 15 km de Rangiroa.
Superficie: 461 km2 (laguna)
Población: +507 habitantes

¿POR QUÉ ELEGIR TIKEHAU?

Una inmensa piscina natural. Definida por Jacques Cousteau como el atolón más abundante de Polinesia, su fauna submarina es verdaderamente única.
La danza de las mantas rayas. El único paso (interrupción de la barrera coralina), Tuheiva, es un sitio inmejorable para observar el ballet de las mantas raya, los bancos de barracudas y de atunes, tiburones grises o de aleta negra y delfines azules.
La isla de los pájaros. Los pequeños “motu” de Tikehau albergan numerosas colonias de aves: alcatraces de patas rojas, gaviotines crestados grises y azulados.
Agradables paseos. Perderse por la pintoresca aldea de Tuherahera, entre hileras de cocoteros, bouganvillas e hibiscos.

¿QUÉ VER EN TIKEHAU?

-Colonias de pájaros. Tikehau alberga numerosas colonias de pájaros refugiados en sus pequeños “motu”, entre ellos “la isla de los pájaros”, conocida por sus alcatraces de patas rojas y sus petreles.

TOUR DE LA ISLA

-Excursiones. Situado a 300 km al noroeste de Tahití y a una decena de kilómetros de Rangiroa, este atolón de forma ovalada cuenta con un largo paso y una serie de islotes, de los cuales el más grande está habitado. El encantador y florido pueblo de Tuherahera está construido al sur de este gran “motu” y se completa con otros dos: Tuheiva, importante centro de pesca y Maiai.

DISFRUTAR DEL MAR EN TIKEHAU

Jacques Cousteau, durante una de sus innumerables expediciones, definió el mar de Tikehau como el más abundante en peces del mundo. De hecho, la laguna de Tikehau es una especie de inmensa piscina natural de 26 km de diámetro.
Zambullirse en el canal de Tuheiva, donde las danzas majestuosas de las rayas se alternan con los desfiles de bancos de barracudas y atunes, es una experiencia excepcional.
Peculiaridades: tiburones martillo y rayas águila, de noviembre a abril; tiburones grises, de mayo a junio; bancos de barracudas, tortugas y delfines, todo el año.

 

FAKARAVA

Fakarava es una isla suspendida entre el cielo y el mar, entre azules de matices infinitos.
Es el segundo atolón más grande de Tahití y sus islas, con sus 60 km de longitud y 25 de anchura. Formado por innumerables motus –en su mayor parte inexplorado– es un lugar de belleza pura y absoluta. Tiene forma rectangular y con sus seis islas vecinas, forma parte de una reserva protegida por la UNESCO. La flora y la fauna son verdaderamente ricas y el ecosistema está libre de toda contaminación.
La mayor emoción es la de sumergirse en sus aguas: aquí podréis zambulliros en un acuario tropical auténtico donde nadar entre meros, barracudas, rayas, tiburones tigre y tiburones martillo.

Otros nombres en tahitiano: Havai’i or Havaiki, Farea
Nombre dado por los descubridores: Wittgenstein
Situación geográfica: 450 km al noreste de Tahití
Superficie: 1.121 km2 (laguna)
Población: +797 habitantes

¿POR QUÉ ELEGIR FAKARAVA?

-Un atolón protegido. Fakarava, el segundo atolón mayor de Tahití y sus islas, es una “Reserva de la Biosfera” protegida por la UNESCO. Especies únicas de fauna y flora son una fuente inagotable de satisfacciones para los submarinistas.
-El reino de las inmersiones. El paso norte de Ngarue, con sus 1.100 km de ancho, es el más amplio de toda la Polinesia. La gran fauna submarina y los macizos coralinos conforman un espectáculo visual excepcional.
-Iglesia de coral. La antigua aldea de Tetamani acoge una de las primeras iglesias católicas construidas a base de coral en 1874.
-Una laguna de perlas. Se organizan visitas a las granjas de perlas de la isla, donde se podrá comprender las etapas básicas del cultivo de la perla de Tahití.

¿QUÉ VER EN FAKARAVA?

Atolón protegido. Fakarava, por la variedad de flora y fauna, está declarada “Reserva de Biosfera” protegida por la UNESCO. Escondidas entre las rocas, por ejemplo, viven diferentes especies de crustáceos como las galeras o cigalas de mar. Tanto en tierra como bajo sus maravillosas aguas, una laguna esmeralda calentada por el sol durante 3.000 horas al año, el visitante tendrá la fortuna de encontrarse con una naturaleza virgen.

TOUR DE LA ISLA

-Excursiones. El segundo mayor atolón de Polinesia, con forma rectangular (60 km de largo por 25 km de ancho) tiene dos poblaciones principales: Rotoava, al noreste cerca del paso de Ngarue de 1.100 km de ancho; y Tetamanu, antigua capital de la isla, situada al borde del paso sur de Tumakohua. Esta última cuenta con una de las primeras iglesias católicas; data de 1874 y está embellecida con corales.

DISFRUTAR DEL MAR EN FAKARAVA

-Submarinismo. La atracción estrella de la isla es el submarinismo, que ofrece sensaciones fuertes en aguas casi vírgenes en las que se concentran lochas, meros, barracudas, mantar saya y numerosos tiburones grises. Una experiencia única e impresionante en aguas desamente pobladas. El paso norte es el más grande de las Tuamotu, y el paso sur, sin duda, unos de los más espectaculares y accesible a buceadores de todo nivel.
Peculiaridades: tiburones martillo y rayas águila, de noviembre a abril; mantas raya, de julio a octubre; tiburones grises y reproducción de meros, de mayo a junio; bancos de barracudas, tortugas, tiburones pelágicos y delfines, todo el año.

 

MANIHI

Atolón remoto, hechizado y magnífico. Manihi es una auténtica joya con sus extravagantes fondos marinos. Tiene forma elíptica con un único canal, que conecta la espléndida laguna con el mar abierto: es el estrecho de Turipaoa, en cuya orilla surge la única aldea de la isla.
Manihi es conocida como la isla de las perlas porque aquí se hallan numerosos cultivos de la famosa perla negra y su laguna está cuajada de pequeños talleres de producción. Las aguas cálidas y transparentes invitan a todos los submarinistas, desde los expertos a los principiantes, a mecerse entre miles de meros multicolores, peces ballestas y peces napoleón.

Nombre dado por los descubridores: Wilson
Situación geográfica: 500 km al noreste de Tahití
Superficie: 192 km2 (laguna)
Población: +816 habitantes

¿POR QUÉ ELEGIR MANIHI?

-Atolón perdido. Manihi es un atolón de forma elíptica con aguas cálidas y fondos marinos que atraen a submarinistas de todo el mundo.
-Lugar de nacimiento. Numerosas especies de peces, entre las que se encuentran la locha ondulada y el tiburón gris, llegan a Manihi todos los años, de mayo a junio, para dar a luz a sus crías.
-Un collar de perlas. En el atolón de Manihi nació la primera fábrica de perlas negras de Tahití y sus islas.
-Arqueología. A lo largo de la barrera coralina del atolón descansan restos de antiguos “mara”, en especial en Tokivera, Farekura y Kamoka.

¿QUÉ VER EN MANIHI?

-Las granjas de perlas. En Manihi surgió la primera fábrica de perlas de Tahití y sus islas. Mediante visitas guiadas, en las granjas de perlas situadas sobre la laguna se pueden descubrir todos los secretos de la famosa perla negra. En estos pequeños laboratorios de producción se pueden admirar variados ejemplares: redonda y perfecta o más alargada, con sus diversos y encantadores matices de color. La perla cultivada de Tahití se ha convertido en un símbolo de belleza y elegancia en todo el mundo.
-Antiguos “marae”. El atolón aloja también los vestigios de antiguos “marae” diseminados a lo largo de la barrera coralina, en particular en Tokivera y Farekura al norte, y en Kamoka al sur.

TOUR DE LA ISLA

-Excursiones. Manihi es un atolón de forma elíptica con un solo canal, que conecta la espléndida laguna, en océano abierto y el estrecho de Turipaoa, en cuya orilla surge el único pueblo de la isla, situado sobre el único paso (interrupción de la barrera coralífera). El pueblo reúne vendedores de copra, pescadores y artistas, mujeres que hacen trenzados, bolsas y pequeños juguetes realizados con palmeras.

DISFRUTAR DEL MAR EN MANIHI

-Submarinismo. Para el buceo, Manihi ofrece sitios extraordinarios, con una excepcional concentración y riqueza de ejemplares de peces. Se les puede ver saltar dentro y fuera del arrecife de coral, a través del anillo de la propia laguna.
Carángidos y peces napoleón nadan junto a percas y peces barómetro entre mantas reales y rayas. Además, de mayo a junio, el fondo de Manihi aloja grupos de tiburones grises que vienen a dar a luz a sus crías.
Peculiaridades: tiburones martillo y rayas águila, de noviembre a abril; mantas raya, de julio a octubre; tiburones grises, de mayo a junio; bancos de barracudas, tortugas, tiburones pelágicos y delfines, todo el año.

 

TAKAPOTO. Atolón de perlas raras

Tierra idílica y salvaje, materializa por sí sola el sueño del paraíso. Takapoto, también llamada “el mentón pequeño”, es un atolón cerrado que carece de paso, es decir, las aguas de la laguna y el océano no se comunican, lo cual explica que esté tan bien preservado. De unos 16 km de largo, la laguna protegida de Takapoto es el hábitat de la perla negra, la Pinctada Margaritifera, cuyos reflejos azules, verdes plata, cremas o dorados reflejan la brillante luz que inunda sus múltiples playas de arena blanca.

 

MATAIVA. Acuario tropical

Situado en el extremo noroeste del archipiélago de las Tuamotu, Mataiva es un pequeño atolón cubierto de cocoteros y rodeado de islotes, entre ellos el Motu Teaku, más conocido como “la isla de los pájaros”, porque alberga diversas especies de aves marinas. Como un verdadero acuario tropical, la bonita laguna redonda de Mataiva se encuentra en una ligera elevación y encierra aguas con una inusitada abundancia de peces. Está compuesta por 70 estanques de aproximadamente 8 metros de profundidad y por 9 canales, de ahí su nombre originario: “isla de los nueve ojos”.
AHE. Por la ruta de los navegantes
Situado entre Rangiroa y Manihi, el atolón de Ahe se deja descubrir por el visitante que busca autenticidad. A la vanguardia de la tecnología, Ahe es hoy famoso entre los profesionales del cultivo de la perla. Su laguna tiene una profundidad de 70 metros y está abierta al océano por el paso de Tiareroa, un inmenso jardín con laderas coralíferas y punto excepcional de observación de tiburones, rayas, tortugas, napoleones, meros, barracudas…
Por los años 70 el navegante Bernard Moitessier se estableció allí con la intención de integrarse en la vida apacible de sus moradores, los “paumotu”.
Ahe, en época de alisios, es una parada mítica de los veleros procedentes de las Marquesas.

 

MAKEMO. Submarinismo en los pasos

Patria del héroe Moeava, legendario guerrero de numerosas proezas en las Tuamotu, Makemo es el tercer atolón del archipiélago por su extensión. Bucear entre los peces tropicales del arrecife, celebrar una merienda en los “motu” donde anidan las aves marinas, navegar en barco por la laguna… son las actividades que propone este magnífico atolón.
Los encuentros fortuitos con los pescadores locales, quizá nos desvelen los secretos de las misteriosas construcciones de coral halladas en el atolón. Asimismo, sus dos pasos conforman ineludibles spots para el submarinismo, por la diversidad y la riqueza de su faun.

 

ANAA. Laguna de jade

Situada entre cielo y mar, desde lejos se reconoce su anillo coralino, gracias al verde intenso de su laguna donde se reflejan las nubes. Se compone de once pequeños “motu” que bordean una laguna sin paso y con “feo”, bloques de coral que emergen a 3 m de altura. La tranquilidad está garantizada aquí donde cualquiera puede practicar snorkel o pesca submarina y comer a la sombra de un amancayo.
Cuna de la familia real Pomare en el siglo XIX, Anaa tenñia fama por el valor de sus guerreros, que invadieron los atolones vecinos e impusieron su autoridad hasta Rangiroa. Hoy, sus 639 habtitantes viven de actividades tradicionales como la pesca y la coprah, en torno al pueblecito de Tukuhora.

 

HAO. La isla del arpa

Descubierta por Pedro Fernández de Quirós en 1606, es conocida como “Isla del Arco o del Arpa” debido a su forma de corona sobre una de las lagunas más grandes de Polinesia. Abierta al océano por el paso Kaki, su laguna se extiende a lo largo de 55 km ofreciendo a los submarinistas riquezas desconocidas. Moluscos, estrellas de mar, erizos y crustáceos sólo son una ínfima parte de los habitantes del arrecife, frecuentado por doradas corífenas y jureles plateados del Pacífico que se mezclan con peces ballesta, cirujanos o peces loro en un mágico decorado mineral. Se compone de numerosos “motu” que albergan granjas perleras y residencias secundarias entre cocoteros y pandáneos.
En el islote norte, se encuentra la principal población, Otepa, donde crecen adormideras, laureles rosas y amancayas, perfumando los jardines.

 

REAO. El atolón de la copra

Oculto en el fondo del mar, su anillo coralino desanimó a los navegantes y por ello ha permanecido más aislada, conservando pura su naturaleza. El francés Louis Isidore Duperrey fue su descubridor en 1823 y la llamó Clermont-Tonnerre. El americano Charles Wilkes le dio el nombre de Minerva tras su paso en 1839.
Este diminuto atolón situado a 1.389 km de Tahití, en el extremo este de las Tuamotu, suma unos 400 habitantes junto a Pukarua. Aunque su economía se basa en la copra, Reao sin duda puede seducir al viajero que busque autenticidad y tranquilidad.
Se pueden descubrir vestigios arqueológicos, largas playas de arena rosa y blanca, una laguna esmeralda llena de corales y peces y una fusión de belleza y dolce vita.

 

KAUEHI. La imagen del paraíso

Kauehi es un atolón situado a unos 500 km de Tahití. Rodeado por una laguna de 320 km2 abierta por un paso navegable, dispone de un aeródromo desde 2001. Hoy en día, sus 243 habitantes viven de la pesca, la perlicultura, la artesanía y la copra.
Conocido por los mercaderes de perlas del siglo XIX, fue nombrado por primera vez por el inglés Robertz Fitzroz en 1835. Entre 1838 y 1842, fue visitado por la expedición americana de Charles Wilkes quien lo bautizó “Vincennes”, el nombre de su navío.

 

ARATIKA

Este pequeño atolón con forma de mariposa está situado a 485 km de Tahití y a 50 km de Fakarava. Son 45 islotes repartidos por el arrecife, la mayoría en los tramos norte y este. Una lengua de tierra de 14 km por 180 m de ancho lo protege de las corrientes marinas.
El islote de Takutua se encuentra en medio de la laguna interior.
La aldea principal, Paparara, está al noreste en un islote de 400 m de largo por 180 m de ancho, a la entrada del paso Fainukea, de fuertes corrientes. La laguna interior, de 152 km2, es accesible por dos pasos: Tamaketa en el noroeste y Fainukea en el noreste. Las granjas perleras han desarrollado su economía en los últimos años, hasta convertirlo en el segundo núcleo perlífero de las Tuamotu.

 

 

Islas Gambier Polinesia

 

Emplazado en el sureste de las Tuamotu, el archipiélago de las Islas Gambier es el más remoto de Polinesia. Comprende catorce islas montañosas rodeadas por una barrera coralina, de las que sólo la mayor, Mangareva, está poblada. Posee espléndidas playas y unos colores inolvidables, con tonalidades de zafiro, matices de índico y turquesa que se recortan contra el verde intenso de los cocoteros. Y de vez en cuando, bajo un cielo de un azul perfecto y la sombra de las palmeras, se halla uno con los restos de antiguos edificios religiosos abandonados.

MANGAREVA

“Mangareva” significa en idioma polinesio “montaña flotante” y se ha definido también como una de las islas “del fin del mundo”. Es un lugar de ensueño, pacífico y emocionante – es la única de las Islas Gambier que está habitada.
Se halla precisamente en el centro de este archipiélago y está emplazada en una laguna, junto con otras diez islas montañosas de origen volcánico. Cuna del catolicismo, posee numerosos restos de edificios religiosos construidos en el siglo XIX, como la catedral Saint Michel con su altar tallado y recubierto de conchas y perlas, un auténtico esplendor. Mangareva también es famosa por la calidad de sus perlas negras, que nacen en sus aguas protegidas y se consideran las más hermosas de Polinesia.

Otro nombre en tahitiano: Ma’areva
Nombre dado por los descubridores: Peard
Situación geográfica: 1.650 km al oeste de Tahiti
Superficie: 14 km2
Monte más alto: Duff (441 m)
Población: +1.030 habitantes

¿POR QUÉ ELEGIR MANGAREVA?

Una laguna de colores extraordinarios. La laguna contiene la totalidad del archipiélago y ofrece una perspectiva paradisíaca: diez islas altas de las que Mangareva es la única habitada y 18 “motu” que condensan este paisaje polinesio.
Una flora característica. Gracias a los alisios, que refrescan el clima tropical en Mangareva crecen los bosques de helechos y árboles frutales, entre los que se pueden dar apacibles paseos.
El templo de la perla. Las perlas de las Islas Gambier son famosas por su belleza y perfección. Se pueden comprar directamente en sus viveros.
Cruce de religiones. Lugares de culto y edificios religiosos destacados, como la catedral Saint Michel, construida con bloques de coral y con un altar decorado con perlas y placas de nácar.

QUÉ VER EN MANGAREVA

-Las granjas de perlas. Mangareva es el templo de la Pinctada Margaritifera por sus cultivos de perla negra. Es altamente recomendable visitar y admirar in situ cómo crecen y se generan las perlas en alguna de las granjas que hay en la laguna. Los matices de esta joya – color berenjena, verde irisado o de reflejos azules, grises o rosados – la hacen única en el mundo, producto de una naturaleza y una artesanía que sólo existen en Tahití y sus islas.
-Los vestigios del catolicismo. Cuna del catolicismo en el país, el archipiélago de las Gambier aloja más de un centenar de edificios de piedra centenarios, entre ellos iglesias, conventos, presbiterios, escuelas, laboratorios textiles, hornos y torres de vigilancia que datan del siglo XIX. Con una población de fe católica muy profunda, la vida del archipiélago está salpicada de numerosas celebraciones religiosas (en particular la fiesta de Nuestra Señora de la Paz) con magníficas misas cantadas, procesiones y decoraciones diversas.
En Rikitea, capital de las Gambier, una atmósfera de dulce y acogedora calma sirve de marco a la imponente catedral Saint Michel, de 1848, que posee un altar decorado con perlas y madreperlas.

TOUR DE LA ISLA

-Excursiones
    -Escaladas a los montes Duff y Mokoto. El territorio de Mangareva se caracteriza por suaves colinas que culminan en los montes Duff (441 m) y Mokoto (423 m).
El panorama que se disfruta desde estas cimas es formidable y ofrece un verdadero condensado de paisajes: pequeños “motu”, playas espléndidas, bahías, calitas y viveros de perlas que aparecen como suspendidas sobre la laguna turquesa.
    -Paseos entre los frutales. Especialmente agradables son los paseos entre los numerosos frutales de la isla, ya que el clima templado y el terreno fértil permiten el crecimiento de orquídeas, naranjos y café.

 

 

Islas Australes Polinesia

 

Las islas Australes representan el último territorio de Tahití y sus islas explorado por el hombre, por estar más al sur que ningún otro archipiélago. Emplazadas en el Trópico de Capricornio, gozan de un clima más fresco que el de Tahití. Las islas Australes comprenden: Rurutu, la isla de las ballenas y de las cuevas espléndidas; Tubuai, con llanuras fértiles; Raivavae, con su laguna luminosa; y Rimatara. Además de los paisajes sugerentes, las Australes se enorgullecen de poseer curiosidades naturales y sitios arqueológicos interesantes: cuevas calcáreas y “marae” antiguos, “tiki” imponentes de piedra y grandes fortalezas colocadas en la cima de las colinas. Estas remotas islas han dado vida a algunas de las expresiones artísticas más interesantes de Polinesia.

RURUTU

Protegida del furor del océano por una pequeña barrera coralina, Rurutu, en polinesio “el arrecife que emerge”, es la isla más septentrional de las Australes. Primitiva y salvaje, la isla regala paisajes espectaculares suspendidos entre el mito y la realidad. Las mesetas están rodeadas por acantilados en talud sobre el mar.
En su interior se pueden admirar cascadas maravillosas que forman piscinas naturales, cuevas ricas en estalactitas y estalagmitas, y caballos que galopan libremente. El camino que recorre la isla lleva a descubrir playas tranquilas, espléndidas bahías que interrumpen la costa abrupta y también hermosos valles repletos de perfumadas plantaciones. Rurutu también es el lugar preferido de las ballenas jorobadas, que aquí vienen a reproducirse de julio a octubre.

Otro nombre en tahitiano: Eteroa
Situación geográfica: 574 km al sur de Tahití
Superficie: 32.75 km2
Monte más alto: Manureva (385 km)
Población: +2.089 habitantes

¿POR QUÉ ELEGIR RURUTU?

Una cultura siempre viva. El pasado se mantiene vivo en sus numerosos acontecimientos tradicionales, los sitios arqueológicos como la aldea de Vitaria, el idioma de Rurutu y sus numerosas leyendas.
La isla de las ballenas. Una plataforma sobre el océano permite observar a las ballenas jorobadas que acuden a Rurutu de julio a octubre a reproducirse.
Fruta y café. El clima temperado favorece la presencia de naranjas, limones, litchis y pomelos. También es posible degustar su café en las pensiones familiares.
Artesanía exclusiva. Las mujeres de Rurutu, auténticas artistas, confeccionan sombreros, cestas, bolsos y otros muchos artículos utilizando todo tipo de fibras vegetales.

QUÉ VER EN RURUTU

-Lugares arqueológicos. El pueblo principal, Moerai cuenta con dos importantes lugares de interés: el “tiki” y la tumba del navegante Eric de Bischop. El “tiki” es una estatua gigantesca del dios A’a, expuesta en una de las salas del ayuntamiento. Actualmente, es una copia ya que el original se encuentra en el British Museum de Londres. Hacia el norte, en el litoral se conservan los vestigios arqueológicos del Marae real de Vitaria.

TOUR DE LA ISLA

-Excursiones
    -Visita de las cuevas. Cerca de Moerai y su aeropuerto, se ha habilitado un acceso asfaltado para llegar a la gruta Ana A’eo, también llamada gruta Mitterrand. Considerada la mayor y más espectacular, cuenta con un bosque de estalagmitas y columnas de singulares formas. Al sur de Moerai, en la punta Arei, la gruta de Peva conserva una gran cantidad de las conocidas como “perlas de las cavernas” y, en su galería más larga, una hermosa gruta blanca constituida con formaciones que son verdaderas esculturas naturales de gran belleza. Desde esta gruta se puede observar la bahía de Moerai y el pueblo.
En las proximidades del monte Manureva, la grtua de Hina (monstruo legendario) y la de Mo’o (lagarto gigante) son accesibles desde el flanco de la montaña, frente a la llanura Tetuanui.
Se recomienda realizar las excursiones con un guía, ya que las grutas están comunicadas entre sí, por lo que existe un riesgo real de perderse en estas galerías subterráneas.

DISFRUTAR DEL MAR EN RURUTU

Durante el invierno austral, de julio a octubre, las imponentes ballenas jorobadas, que pueden alcanzar los 16 metros de longitud, vienen a buscar la calma y el reposo en las aguas de Rurutu.
Estas apacibles aguas se han convertido en un área de reproducción donde también las madres cuidan de los ballenatos recién nacidos.
A veces se puede oír el canto de estos cetáceos, una serie de melodías vocalizaciones utilizadas durante el cortejo. Para aquellos visitantes que busquen experiencias apasionantes, en la bahía de Moerai se han construidos plataformas de observación, desde las que se puede disfrutar de inmersiones a pulmón en compañía de estos colosales animales. Moerai cuenta también con un centro de submarinismo que organiza sesiones para la observación de estas ballenas.

 

TUBUAI

Tubuai, una isla de perfil suave y redondeado, es la capital del lirio, que se extiende por todo el horizonte, y el centro administrativo de las Australes.
Una laguna tranquila protegida por el arrecife coralino circunda a la isla, siendo un entorno excepcional para el buceo. Tubuai llama la atención por la belleza de su interior: de las playas de arena blanca se pasa a relieves poco elevados y valles fértiles donde crecen abundantemente café y naranjas silvestres.
Su territorio está recorrido por montañas suaves, en especial la cadena occidental, que alcanza los 400 metros de altura con la montaña Taita de la que dicen que tiene forma de hombre recostado mientras duerme.

Otros nombres en tahitiano: Tubuai o “la roca caída del cielo”
Situación geográfica: 640 km al sur de Tahití
Superficie: 45 km2
Monte más alto: Taita (422 m)
Población: +2.044 habitantes

¿POR QUÉ ELEGIR TUBUAI?

Una laguna de 5 kilómetros de ancho. El arrecife coralino que rodea su gran laguna es un lugar con una flora submarina excepcional, ideal para el buceo.
Kitesurf y windsurf. Los alisios que soplan en Tubuai son los mejores aliados de los deportes acuáticos de vela.
Playas de arco iris. Sus playas tienen, nada más y nada menos, que trece variedades de arena de colores diferentes. En sus valles crece café y naranjas silvestres.
Escalada al monte Taita. Para llegar al pico se sube en todo terreno y se prosigue escalando la parte más rocosa, rodeados por una vegetación exuberante.

QUÉ VER EN TUBUAI

-Fort George. Los primeros europeos que exploraron Tubuai en 1777 tras la llegada de James Cook, que fueron Fletcher Christian y los amotinados del Bounty quienes intentaron establecerse en Fort George, en la costa noreste de la isla, tras intensos combates.
-La Ermita de Santa Elena. Cerca del pueblo de Mahu está la Ermita de Santa Elena flanqueada por el monumento funerario de un antiguo presidente de la Asamblea Territorial Polinesia, Noël Ilari, con un amargo epitafio.

TOUR DE LA ISLA

-Excursiones
    -Puerto de Mataura. Un camino transversal desde Mataura, principal localidad del norte, hasta Mahu en el sur, siguiendo una pequeña depresión, permite descubrir los parajes campestres del interior de la isla. El camino de la costa, siguiendo las curvas regulares del litoral, ofrece la vista de los pequeños “motu” de la laguna oriental, poco profunda, bordeando las más bellas playas de la parte occidental.
    -Escalada al Monte Taita. El Monte Taita, con una altura de 400 metros, se presta a bonitos paseos y excursiones con cierta dificultad. Subiendo con todoterreno primero y escalando la parte rocosa después, se encuentran senderos salvajes rodeados por una vegetación exuberante.

 

RAIVAVAE. Al alba del mundo

Con sus 28 islotes desmembrados, Raivavae, parece flotar en su laguna esmeralda. Es refugio de multitud de aves marinas y se dice que es una de las más bellas del Pacífico Sur.
También es una de las más salvajes: sus montañas de verde terciopelo poseen cimas cubiertas de helechos de más de 438 metros. Sus 991 habitantes han erigido hermosas casas de colores pastel en cuatro localidades, donde reina la vida tranquila y apacible.
Rairua (la más importante y donde se concentran la mayoría de servicios públicos), Mahanatoa, Anatonu, Vaiuru. En estos lares, habitados por gente alegre y acogedora, el visitantes puede olvidar las tensiones modernas. Su viaje empezaría a bordo del carguero Tuhaa Pae II o del ATR de la compañía Air Tahití, a lo largo de los casi 630 km que separan Tahití del muelle Rairua, en Raivavae, sonde os espera una calurosa bienvenida.

 

RIMATARA. Fuera de los circuitos trillados

La más pequeña del archipiélago de las Australes con apenas 9 km, Rimatara, posee sin embargo un encanto muy particular, una quietud y un ritmo de vida que sólo estas islas a la otra punta del mundo pueden aún proponer. Situada a 665 km al sur sureste de Tahití, esta isla quedó aislada de las conexiones aéreas pero está hoy en día conectada con otros archipiélagos por las tres frecuencias semanales de Air Tahití que se suman a los tres o cuatro viajes mensuales que realiza el cargo mixto Tuhaa Pae. Los escasos 786 habitantes que componen los principales pueblecitos de Anapoto, Motuaura y Amaru viven de la agricultura, la cestería y la preparación del “fara” usado por el conjunto de las trenzadoras de toda la Polinesia. Aquí, la naturaleza está intacta tal como el primer día, una riqueza que los habitantes preservan así como su modo de vida y cultura. Los amateurs de ornitología podrán descubrir una especie única: el lori de Kuhl o el “ura” en polinesio, pájaro al que se reconoce por su plumaje de resplandecientes colores.

 

 

Islas Marquesas Polinesia

Las islas Marquesas constituyen un archipiélago más septentrional de Tahití y sus islas; se encuentran a 1400 km al noroeste de Tahití. De origen volcánico, emergen majestuosas de las aguas del Pacífico con bloques de lava imponentes y perfiles abruptos, pulidos por la acción del viento y el mar. Casi como si de catedrales se tratara, son silenciosas y espirituales, cuya quietud contrasta con el inquieto movimiento del océano. Son un mundo aparte, islas nacidas del fuego de la tierra y envueltas por un velo de misterio. Representan el lado más auténtico y agreste de Tahití y sus islas. Los paisajes ofrecen un espectáculo que alterna cascadas, mesetas desérticas y bahías pintadas de arena negra. Todo es majestuoso, “fuerte” y sensual. Paul Gauiguin eligió precisamente estas tierras como última etapa de su viaje y los colores de su paleta se hallan aun aquí, reconocibles en las sonrisas de la población.

 

NUKU HIVA

Nuku Hiva ofrece una naturaleza exuberante totalmente por descubrir, con sus taludes imponentes y sus maravillas verdes. Es, en una palabra, grandiosa. Es la isla mayor del archipiélago de las Marquesas y la segunda de toda la Polinesia y se caracteriza por la presencia de una cadena montañosa dominada por el monte Tekao. La parte central está constituida por una amplia meseta dedicada a pastos, cultivos de vainilla y en la parte superior, a bosques. Las costas se recortan en puntas rocosas, y cabos y arrecifes enmarcan con gran belleza las aldeas emplazadas en el fondo de las bahías.
La flora y la fauna de las cuevas y cavernas submarinas ofrecen un espectáculo verdaderamente emocionante. Nuku Hiva también es conocida como una isla mística, rica en enormes “tikis” y otros restos sagrados, legado de un pasado legendario.

Nombre dado por los descubridores: Adams, Baux, Federal, Marchand, Sir Henry
Situación geográfica: 1.500 km al noroeste de Tahití
Superficie: 330 km2
Monte más alto: Tekao (1.224 m)
Población: +2.664 habitantes

¿POR QUÉ ELEGIR NUKU HIVA?

Restos del pasado. Excursiones para descubrir plataformas impresionantes, llamadas Paepae Hiamoe, los “tiki” tallados en piedra, los “marae” y casi siete mil petroglifos.
Cascadas de ensueño. Las cascadas descienden imponentes en Nuku Hiva, a lo largo de pendientes, hasta cuencas naturales, como la de Hakaui, de 350 metros de altura.
Un mundo de cuevas. Las cuevas y cavidades marinas son el refugio de delfines de Electra, tiburones martillo y mantas raya y leopardo, dada la ausencia de barreras coralinas.
Una catedral de colores. La catedral Notre-Dame de las Marquesas se construyó con piedras de diferentes colores provenientes de las seis islas del archipiélago.

QUÉ VER EN NUKU HIVA

-La catedral Notre-Dame de las Marquesas. Construida con piedras de colores y estructuras diferentes procedentes de las seis islas marquesinas.
-Descubrir la fabricación del “tapa”. El término “tapa” (“haku” en marquesino) designa los tejidos a base de corteza de árbol batida. Habitualmente los fabrican las mujeres, que siempre han ocupado un lugar importante en la vida social polinesia. Los “tapa” se elaboran a partir de cortezas de morera (ute – broussoneta papyrifera) para obtener tejidos oscuros y rojizos, de los árboles jóvenes del pan (tumu mei – artocarpus altilis) o del banano (aoa – ficus prolixa). Los tejidos claros eran utilizados por los personajes de elevada condición, y los tejidos de higuera se reservaban principalmente para los sacerdotes. Actualmente, los “tapa” se utilizan como soporte de los diversos motivos utilizados en esculturas o para los tatuajes.
-Los talleres artesanales. Los marquesinos figuran entre los mejores creadores del Pacífico. Una parte de sus objetos artísticos se venden en las tiendas de Papeete, pero los artistas de estas islas tienen también la oportunidad de exponer sus creaciones directamente a los visitantes que llegan a su encuentro. Se puede observar a los escultores, trabajando materiales como la madera de miro, de tau o de sándalo. También se utiliza la piedra, la tracita gris. Son igualmente sorprendentes los trabajos en hueso y los ornamentos vegetales.

TOUR DE LA ISLA

-Excursiones. La caminata, a pie o en 4x4 al monte Muake permite contemplar la panorámica de la ensenada y de la isla vecina de Ua Pou. La excursión más espectacular es la del valle de Hakaui, que se realiza en barco desde Taiohae y después a pie. Este valle situado al oeste de Taiohae, encaramado en las rocas basálticas, se mete hacia el interior formando n cañón hacia la grandiosa cascada, un salto de agua de 350 metros de alto sobre una pila rocosa. Es también un lugar mágico con múltiples vestigios “paepae” y “tiki”, que guardan todavía los secretos de los ritos practicados en este antiguo lugar real. La pequeña bahía alberga también la bellísima playa protegida de arenas blancas de Hakatea.
-Lugares arqueológicos. Los lugares de culto “me’ae” están construidos por una terraza de grandes bloques de piedra (“paepae”) donde se encontraba la casa del sacerdote, a menudo cerca de una higuera (ficus marquesensis) sagrada. El “me’ae” es el lugar sagrado, como por ejemplo un lugar funerario. Los “me’ae” más grandes pueden constar de varias terrazas (a menudo en varias alturas). Los restos arqueológicos, muy numerosos, son objeto de excursiones dignas de recordar: el tohua, la plaza para las danzas, los banquetes, las reuniones de los ancianos marquesinos, las impresionantes plataformas de bloques de basalto, los famosos Paepae Hiamoe, “la losa donde se duerme”, proyecto de las viviendas antiguas. Varios de estos lugares poseen todavía “tiki” más o menos bien conservados y numerosos petroglifos. Hoy en día hay registrados casi 7.000 petroglifos.
-Pueblos para visitar
    -Taipivai. En la costa sudeste, el pueblo de Taipivai, cuyos temibles guerreros eran antropófagos, se encuentra agazapado al fondo de la bahía del Controlador. Los relatos de Herman Melville, que vivió aquí durante algunas semanas en el siglo XIX, lo dieron a conocer al mundo entero. Muy cerca, el tohua de Vaitaviri conserva “tiki” y piedras talladas para uso doméstico o para sacrificios. Los cultivos tradicionales – de la vainilla a la copra – florecen en este valle fértil y frondoso, completados con las actividades de la pesca de crustáceos.
    -Hatiheu. En la parte norte de la isla, el pueblo de Hatiheu es accesible por la carretera desde Taipivai, franqueando una garganta con vistas espectaculares sobre la bahía a un lado y a dos soberbias cascadas a la izquierda. No es extraño cruzarse con mandas de cabras salvajes. Cerca de Hatiheu, en los restos arqueológicos restaurados de Hikokua se pueden observar “paepae”, plataformas de piedras, un amplio tohua, lugar de grandes actos antiguamente, adornado con “tiki” atropomorfos. Una estatua de la virgen sobre un promontorio rocoso vela por la tranquilidad de Hatiheu, y el recuerdo del escritor Stevenson parece habitar en estos lugares.
    -Anaho. Anclado al fondo de la bahía, bien cobijado de los oleajes y del viento y adosado a las montañas de relieve caótico, el pueblo de Anaho tiene la particularidad de poseer la única meseta coralina de las Marquesas y una gran playa blanca. Es más fácil llegar hasta aquí en barco desde Hatiheu que en 4x4, a través de una garganta con un complicado camino.

DISFRUTAR DEL MAR EN NUKU HIVA

-Submarinismo. Las rocosas costas de Nuku-Hiva con numerosas cuevas, grutas y caídas constituyen lugares privilegiados para la exploración submarina.
La ausencia de barreras de arrecifes explica la abundancia de la fauna pelágica con la presencia, principalmente, de los grandes delfines de Electra, los tiburones martillo, los de aletas blancas, mantas raya y leopardo, pastinacas y rayas jaspeadas.
El único centro de submarinismo de la isla está orientado a una clientela profesional (equipos de rodaje, científicos, etc.).

 

HIVA OA

De forma similar a un caballito de mar, ha conservado intacto su carácter de naturaleza pura. Acompaña al ritmo tranquilo del día a día de sus habitantes, quienes siguen desempeñando sus actividades en armonía y calma absoluta.
Hiva Oa se encuentra desnuda frente al océano, ya que no la protege ningún arrecife, es “el jardín de las islas Marquesas” y está atravesada por una cadena de montañas. Los altos picos de Temetiu y Feani forman una auténtica muralla alrededor de Atuona, pequeño puerto tranquilo que fue elegido como última morada por el pintor Paul Gauguin y por el cantante Jacques Brel. “En estas islas, donde la soledad es total, he hallado una especie de paz”, escribía precisamente este último. Las tumbas de estos personajes se encuentran en el cementerio del Calvario que se asoma sobre la bahía.

Nombre dado por los descubridores: La Dominica
Situación geográfica: 1.180 km al noreste de Tahití
Superficie: 320 km2
Monte más alto: Temetiu (1.276 m)
Población: +2.009 habitantes

¿POR QUÉ ELEGIR HIVA OA?

Montañas y parajes salvajes. Su cadena montañosa, de 320 km2, es atravesada por magníficos valles donde galopan los caballos.
Lugar de peregrinaje. En el antiguo cementerio marino de Atuona están enterrados el pintor Gauguin y el cantante Jacques Brel.
Los colores de Gauguin. Hiva Oa es un lugar de creación artística y de intercambios culturales. Alberga el centro cultural Paul Gauguin, la “Casa del Placer” y una estela en honor a Jacques Brel.
“Tiki” majestuosos. Entre las excursiones para descubrir restos arqueológicos, los lugares donde velan los “tiki” más imponentes de toda la Polinesia, se recomienda el sitio de Puamau.
Un vivero de artistas. Hiva Oa es la forja de la cultura marquesina auténtica: escultores, pintores sobre “tapa” (tela vegetal pintada), tatuadores, bailarines y cantantes.

QUÉ VER EN HIVA OA

-Centro Cultural Paul Gauguin. El museo presenta una exposición permanente de las obras del pintor Paul Gauguin (copias). Fuera de la sala del museo se encuentra una reconstrucción de la “Casa del Placer”, donde vivió el artista, cuya fachada principal está recubierta de paneles de madera esculpida, copias de la obra original de Gauguin, así como un centro de artesanía. Este centro cultural situado en Atuona, de reciente apertura, honra la memoria del célebre pintor a través de un espacio de evocación, ofreciendo a la vez un lugar de creación artística y de intercambio cultural en una residencia de artistas.
-El Cementerio del Calvario y La Estela de Jacques Brel. En Atuona, un camino conduce a los acantilados del cementerio del Calvario, donde yacen las tumbas del cantante Jacques Brel y de Paul Gauiguin. Verdadero remanso de paz y de emoción, el cementerio está construido en terrazas, dominando así la magnífica bahía de Atuona. En dirección al aeropuerto, es un lugar desde el que se domina la bahía de Tahauku y el islote de Hanakee, se ha instalado una estela en homenaje a Jacques Brel. Cerca de la pista de aterrizaje está expuesta su avioneta Beechcraft Bonanza, bautizada con el nombre de Jojo.

TOUR DE LA ISLA

-Excursiones
    -Pueblo de Taaoa. Al oeste de Atuona, el pueblo de Taaoa, accesible por un camino con bellas panorámicas de la bahía, alberga un gran conjunto arqueológico formado por centenares de “paepae”, plataformas de piedra.
    -Una carretera de montaña. Una pista de montaña que atraviesa la isla permite llegar de Atuona a Puamau. El camino nos conduce a las localidades de Hanaiapa, Hanapaaoa y Nahoe, que tradicionalmente viven de la pesca, la caza y la agricultura. Puamau se encuentra más al este, al fondeo de su bahía, dominado por altos acantilados. En esta localidad, el lugar llamado Pekeka está constituido por la tumba de la reina Vahinetitoiani, resguardada por dps gigantescos “tiki”, Manu y Pauto. En las alturas se encuentra uno de los enclaves arqueológicos más importantes de las Marquesas: Iipna, custodiado por el Tiki Takai’i, guardián del valle, con sus 2.43 metros de altura en medio del “me’ae”. El conjunto resulta espectacular.

 

UA POU. Tras el rastro de los ancestros

Ua Pou, última isla del grupo norte del archipiélago de las Marquesas, es la más poblada y, geológicamente, la más reciente. Sus cumbres y picos espectaculares le otorgan al paisaje una fuerza impresionante y lo convierten en uno de las más impresionantes de Tahití y sus islas. Las montañas que dominan el centro de la isla están suspendidas sobre profundos valles, entre ellos el valle de los reyes de Hakamoui y sus numerosos restos arqueológicos son accesibles desde el pueblo principal. En Ua Pou se puede sentir el encantamiento que hechizó a Robert Louis Stevenson y la autenticidad de la naturaleza soberana.
-El festival de las artes de las Marquesas. Creado para alentar a los marquesino a valorar su propia cultura original, el festival ha permitido el renacer artístico y cultural en estas islas con especificidades marcadas. En 1985 se expuso por primera vez el excepcional patrimonio de las Marquesas, dos años más tarde se organizó el primer Festival de las artes de las Marquesas en Ua Pou. Ya se trate de escultura, confección de “tapa”, tatuajes o cantos y danzas, las artes marquesinas son ya objeto de grandiosas manifestaciones en lugares restaurados con este fin. La peculiaridad marquesina se plasma también en el arte culinario, que se puede apreciar degustando un kaikai, plato tradicional.

 

UA HUKA. Naturaleza y cultura

Con sus 77 km de montaña, Ua Huka es una de las islas más pequeñas de las Marquesas. Según la mitología tahitiana, es la reserva de la “gran casa” de los dioses suspendida sobre el océano. Su salvaje entorno alterna escarpadas pendientes y llanuras desérticas, vastas extensiones verdosas donde pastan las cabras y los aproximadamente 1.500 caballos salvajes que se pueden encontrar en el único camino de la isla a cierta distancia de la reserva botánica. Auténtico paraíso de plantas tropicales, este excepcional jardín completa el arboretum que reúne más de 300 especies de árboles procedentes de todas partes, entre ellos la colección de cítricos más importante del mundo. También en Ua Huka se encuentran los vestigios arqueológicos más antiguos de las Marquesas.

 

TAHUATA. La isla del monoi

Descubierta en 1595 por el navegante español Álvaro Mendaña de Neira, la isla de Tahuata (“la aurora” en marquesino) es la más pequeña del archipiélago. Accesible solamente desde Hiva Oa, este promontorio volcánico de escarpadas pendientes está dominado por el monte Tumu Mea Ufa, que se eleva a 1050 metros por encima de los cinco valles salvajes que componen la isla. “Es una de las extrañas veces que he deseado poseer la tierra” escribió el navegante Alain Gerbault, seducido por las arenas blancas y la verdosa vegetación que tapiza las bahías gemelas de Ivi Ivi Nui y de Ivi Ivi Iti.
La isla del monoi es la única del archipiélago que está rodeada de formaciones coralinas, lo cual le proporciona magníficas playas desiertas de arena blanca bañadas por un agua cristalina, como la de Hana Moenoa.

 

FATU HIVA. La isla de la “tapa”

Fatu Hiva es la isla de los superlativos: la más meridional, la más húmeda, la más frondosa, la más remota y la más auténtica… Situada muy al sur del archipiélago, está constituida por dos volcanes encajados en accidentados relieves, marcados por el ritmo del sol y los pasos de los caballos en libertad.
Alejados del mundo, resguardados de vertiginosos acantilados que bordean el espacio verdoso hasta el océano, los dos tranquilos pueblos de Omoa y Hanavave están unidos por una sóla carretera que se puede recorrer en 4x4, a caballo o a pie. En medio, 17 km de parajes inolvidables, en las proximidades de la bahía de las vírgenes, una de las más maravillosas del mundo, así llamada por los altos picos rocosos de los alrededores, cuyas formas evocan siluetas femeninas.
Centro de arte privilegiado de las Marquesas, la isla de la “tapa” es tierra de artesanos, que reproducen en tejidos confeccionados con las fibras de algunas maderas los diseños inspirados en antiguos tatuajes marquesinos.

 

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